Clasico

El cine clásico se refiere a un período y estilo de producción cinematográfica que abarca principalmente desde la década de 1920 hasta la década de 1960, aunque sus influencias se extienden más allá.

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LA HIJA DE DRACULA

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Género

Terror. Drama | Vampiros. Secuela

Grupos

Drácula

Sinopsis

Por vez primera cambia el sexo del vampiro en la historia del cine. La condesa Marya Zaleska, miembro de la elite londinense, no es más que la hija del famoso aristócrata transilvano; lo cual nos es revelado a mitad del (breve) metraje, aunque sus afición al esoterismo y la brujería -y, por supuesto, el título- nos hacían sospechar ya dicha filiación

(Lambert Hillyer, 1936)

CRITICAS

Esta película es interesante porque tiene a su favor el hecho de innovar, presentándonos a la primera vampiro del celuloide. Sin embargo, esta premisa queda enterrada bajo un gran error: pretender ser la continuación de «Drácula» (1931). Cuando eres una continuación de una cosa anterior, inevitablemente pierdes mucho porque no se te valora por tí mismo o por lo nuevo que puedas aportar al panorama.
Además, cuando intenta conectarse con la cinta de Lugosi lo hace realmente mal. La unión entre el final del argumento de «Drácula» y el principio de éste no puede ser más tramposa (spoiler), la presencia de Van Helsing (único personaje que repite) es bastante escasa y constantemente se nos viene a la cabeza la duda de si la protagonista es literalmente hija del famoso conde (¿en cuyo caso cómo ha podido concebirla, si ella tiene 100 años y él se remonta lo menos 400? ¿pueden los vampiros procrear, si biológicamente están muertos?). De haber creado una trama independiente, estos problemas no habrían surgido y los defectos de la película habrían quedado más o menos tapados bajo el peso de su innovación.

Tétrica, concisa, eficaz, de ritmo calculado y sombras inquietantes, la película salta a las pantallas como un proyecto casi perfecto y con voluntad de convertirse en el centro de todas las miradas.
La magia de Drácula renace llena de misterio y seducción en forma de relato admirable por su ingenio, por su consistencia y por su porte sutil y coherente.
El acopio de indicios, la sugestiva atmósfera que todo lo envuelve, la combinación de lo excelso y lo terreno, la desazón y la intriga han podido mantener su vigencia a pesar de la evidente escasez de recursos materiales.

Hablamos de una filmación que ha cumplido más de ochenta años.

El cine clásico se caracteriza por varias características clave:

  1. Narrativa estructurada: Las películas clásicas suelen seguir una narrativa lineal y coherente, con un principio, desarrollo y desenlace claros. Se enfocan en contar historias de manera efectiva y accesible.

 

  1. Estilo visual: El cine clásico a menudo presenta una cinematografía cuidada, con un uso efectivo de la iluminación, el encuadre y la edición. Se presta atención a la estética y la composición de cada toma.
  2. Actuaciones destacadas: Las estrellas de cine de esta época, como Humphrey Bogart, Audrey Hepburn y Marilyn Monroe, se convirtieron en íconos culturales. Las actuaciones eran a menudo más estilizadas y teatrales.
  3. Géneros establecidos: Durante el cine clásico, se consolidaron muchos géneros cinematográficos, como el western, el musical, el drama y la comedia, que se convirtieron en fórmulas populares.
  4. Producción en estudios: La mayoría de las películas se producían en grandes estudios de Hollywood, que controlaban todos los aspectos de la producción, desde el guion hasta la distribución.
  5. Temas universales: Las historias a menudo abordan temas universales como el amor, la guerra, la amistad y la lucha entre el bien y el mal, lo que les permite resonar con audiencias de diferentes culturas y épocas.

 

El cine clásico ha dejado un legado duradero en la industria cinematográfica y sigue siendo una fuente de inspiración para cineastas contemporáneos.