Clasico

El cine clásico se refiere a un período y estilo de producción cinematográfica que abarca principalmente desde la década de 1920 hasta la década de 1960, aunque sus influencias se extienden más allá.

En CINESTARPH puedes comprar una variedad de rarezas de cine y películas de cine Clásico para coleccionistas y cinéfilos.

MADAME DUBARRY

El precio original era: 16,88 €.El precio actual es: 15,67 €. *IVA Incluido

Género

Drama | Revolución Francesa. Cine mudo. Siglo XVIII

Sinopsis

Cuenta la historia de Madame DuBarry, quien de humilde origen, llegó a alcanzar el puesto de favorita del rey Luis XV, quien la hizo condesa al casarla con un noble de la Corte, así como los hechos que llevaron a la Revolución Francesa.

(Ernst Lubitsch, 1919)

CRITICAS

El cine silente guarda las claves de lo que sería considerado como el séptimo arte. Su técnica, su lenguaje, se fue definiendo y perfeccionando por los pioneros como Meliés, Griffith, Dwan, Chaplin, Lang, Murnau entre otros, y este director que nos ocupa, Lubitsch, todos ellos realizaron una amplia carrera en la época silente hasta llegar a ser considerados como maestros. Su legado, gracias a las nuevas técnicas de restauración y digitalización han podido ser recuperadas es condiciones aceptables para que los aficionados las podamos disfrutar. El grupo DIVISA dentro de su colección “Orígenes del cine”, ha editado esta estupenda obra con dos grandiosos actores de la época: Pola Negri y Emil Jannings.

La película de Lubitsch está concebida como el retrato de una superviviente, Jeanne Vaubernier, después conocida como Madame du Barry, en tiempos de bonanza monárquica y antes y durante la revolución. Es un film adscrito a la modalidad del cine alemán de época y de espectáculo, algo en lo que Lubitsch se convirtió en un consumado especialista pese a demostrar siempre mejor talento para el drama íntimo y la comedia corrosiva. Pero si importante es la restitución formal de una época, no lo es menos el intento por parte del cineasta y sus guionistas, de dotar de rasgos tan creíbles como mundanos a la protagonista del drama o, como escribió Herman G. Weinberg en “El toque Lubitsch”, “¿qué había de malo en que se usase la Historia como telón de fondo para una intriga de alcoba?”

Las licencias históricas estaban, entonces y ahora, al orden del día cuando se hacía el denominado cine histórico, así que buscar la verdad entre las rendijas de “Madame du Barry” es tarea inútil, algo que puede decirse de casi todas las películas que han tratado el tema de la Revolución Francesa. A Lubitsch le interesaba mucho más mostrar las estrategias de su personaje, la forma que tiene de debatirse entre sus pasiones y sus necesidades: la protagonista antepone siempre la búsqueda de la estabilidad a la captura del amor, aunque en muchos momentos asuma la categoría de la heroína marcada por un fatalismo que corre en paralelo a la decadencia de sus valores sociales adquiridos, los de la clase aristocrática, en un momento de cambio radical liderado por la burguesía y el proletariado.

METROPOLIS

El precio original era: 43,50 €.El precio actual es: 42,29 €. *IVA Incluido

Género

Ciencia ficción. Drama | Distopía. Steampunk. Robots. Expresionismo alemán. Película de culto. Cine mudo

Sinopsis

Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todopoderoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse

(Fritz Lang, 1927)

CRITICAS

Superproducción de Fritz Lang, para algunos su mejor obra de cine mudo. El guión, de F. Lang y Thea von Harbou, adapta la novela “Metropolis” (1926), de Thea von Harbou, inspirada en relatos de H. G. Wells, Julio Verne y Villiers de l’Isle-Adam. Se rueda en los estudios UFA (Berlin), durante 310 días y 60 noches, con un presupuesto de 7 M DM. Producida por Erich Pommer para UFA, se proyecta por primera vez en público el 10-I-1927 (Berlin, preestreno).

La acción dramática tiene lugar en 2026, en una gran ciudad futurista, gobernada por su creador y fundador, John “Joh” Fredersen (Abel). La ciudad está dividida en dos sectores: el subterráneo y el exterior. En el primero viven trabajadores manuales esclavizados, que hacen posible el funcionamiento de la ciudad exterior. En ésta habitan personas privilegiadas, acomodadas y ociosas, liberadas de los trabajos manuales y dedicadas a actividades lúdicas.

El film suma drama, acción, aventura, fantasía, romance, Sci-Fi y thriller. La visualidad se inspira en la visión que el realizador recuerda de Manhattan cuando la visitó en 1924. Simboliza la ciudad del futuro, superpoblada, inmensa y compleja, de edificios gigantescos, magníficos jardines que imitan el del Edén y zonas de actividades deportivas amplias y cómodas. Cada una de las dos partes de la ciudad desconoce la existencia de la otra. Según el film, Lang parece concebir el progreso como la suma de explotación, opresión, la locura de los científicos y la ausencia de sentimientos de propiedad. La visión pesimista del progreso choca con las ideas predominantes entre el público, que cree que el progreso es una operación de costes escasos, gran eficacia y resultados satisfactorios para todos.

Los estudios de arquitectura de Lang y su afición a la misma constituyen un punto de apoyo importante para el desarrollo y concepción del paisaje urbano de la ciudad superior. Por lo demás, su rica y ocurrente imaginación le facilita la tarea de concretarla en unas edificaciones grandiosas, maquetas cuidadas y bien acabadas, filmaciones de stop-motion y combinaciones de imágenes basadas en ilusiones ópticas. Mezcla elementos arquitectónicos de los años 20 con elementos medievales, bíblicos y fantasiosos. Le espectacularidad de los decorados se aprovecha al máximo con su utilización para dos funciones: su contemplación y su destrucción.

El film suma ambigüedad y eclecticismo. Combina elementos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la mitología clásica, actitudes revolucionarias e ideas corporativistas. Presta gran atención a las máquinas, a los que atribuye un papel básico en el futuro y de los que destaca el automatismo, la envergadura exagerada y la gran cantidad de energía que las mueve. Junto a las máquinas automáticas, machaconas y ruidosas, símbolo de una visión industrialista maximalista, sitúa otros mecanismos que exigen el concurso humano al ritmo y de acuerdo con las variaciones caprichosas de los artefactos.

METROPOLIS

El precio original era: 37,45 €.El precio actual es: 36,24 €. *IVA Incluido

Género

Ciencia ficción. Drama | Distopía. Steampunk. Robots. Expresionismo alemán. Película de culto. Cine mudo

Sinopsis

Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todopoderoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse

(Fritz Lang, 1927)

CRITICAS

Superproducción de Fritz Lang, para algunos su mejor obra de cine mudo. El guión, de F. Lang y Thea von Harbou, adapta la novela “Metropolis” (1926), de Thea von Harbou, inspirada en relatos de H. G. Wells, Julio Verne y Villiers de l’Isle-Adam. Se rueda en los estudios UFA (Berlin), durante 310 días y 60 noches, con un presupuesto de 7 M DM. Producida por Erich Pommer para UFA, se proyecta por primera vez en público el 10-I-1927 (Berlin, preestreno).

La acción dramática tiene lugar en 2026, en una gran ciudad futurista, gobernada por su creador y fundador, John “Joh” Fredersen (Abel). La ciudad está dividida en dos sectores: el subterráneo y el exterior. En el primero viven trabajadores manuales esclavizados, que hacen posible el funcionamiento de la ciudad exterior. En ésta habitan personas privilegiadas, acomodadas y ociosas, liberadas de los trabajos manuales y dedicadas a actividades lúdicas.

El film suma drama, acción, aventura, fantasía, romance, Sci-Fi y thriller. La visualidad se inspira en la visión que el realizador recuerda de Manhattan cuando la visitó en 1924. Simboliza la ciudad del futuro, superpoblada, inmensa y compleja, de edificios gigantescos, magníficos jardines que imitan el del Edén y zonas de actividades deportivas amplias y cómodas. Cada una de las dos partes de la ciudad desconoce la existencia de la otra. Según el film, Lang parece concebir el progreso como la suma de explotación, opresión, la locura de los científicos y la ausencia de sentimientos de propiedad. La visión pesimista del progreso choca con las ideas predominantes entre el público, que cree que el progreso es una operación de costes escasos, gran eficacia y resultados satisfactorios para todos.

Los estudios de arquitectura de Lang y su afición a la misma constituyen un punto de apoyo importante para el desarrollo y concepción del paisaje urbano de la ciudad superior. Por lo demás, su rica y ocurrente imaginación le facilita la tarea de concretarla en unas edificaciones grandiosas, maquetas cuidadas y bien acabadas, filmaciones de stop-motion y combinaciones de imágenes basadas en ilusiones ópticas. Mezcla elementos arquitectónicos de los años 20 con elementos medievales, bíblicos y fantasiosos. Le espectacularidad de los decorados se aprovecha al máximo con su utilización para dos funciones: su contemplación y su destrucción.

El film suma ambigüedad y eclecticismo. Combina elementos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de la mitología clásica, actitudes revolucionarias e ideas corporativistas. Presta gran atención a las máquinas, a los que atribuye un papel básico en el futuro y de los que destaca el automatismo, la envergadura exagerada y la gran cantidad de energía que las mueve. Junto a las máquinas automáticas, machaconas y ruidosas, símbolo de una visión industrialista maximalista, sitúa otros mecanismos que exigen el concurso humano al ritmo y de acuerdo con las variaciones caprichosas de los artefactos.

El cine clásico se caracteriza por varias características clave:

  1. Narrativa estructurada: Las películas clásicas suelen seguir una narrativa lineal y coherente, con un principio, desarrollo y desenlace claros. Se enfocan en contar historias de manera efectiva y accesible.

 

  1. Estilo visual: El cine clásico a menudo presenta una cinematografía cuidada, con un uso efectivo de la iluminación, el encuadre y la edición. Se presta atención a la estética y la composición de cada toma.
  2. Actuaciones destacadas: Las estrellas de cine de esta época, como Humphrey Bogart, Audrey Hepburn y Marilyn Monroe, se convirtieron en íconos culturales. Las actuaciones eran a menudo más estilizadas y teatrales.
  3. Géneros establecidos: Durante el cine clásico, se consolidaron muchos géneros cinematográficos, como el western, el musical, el drama y la comedia, que se convirtieron en fórmulas populares.
  4. Producción en estudios: La mayoría de las películas se producían en grandes estudios de Hollywood, que controlaban todos los aspectos de la producción, desde el guion hasta la distribución.
  5. Temas universales: Las historias a menudo abordan temas universales como el amor, la guerra, la amistad y la lucha entre el bien y el mal, lo que les permite resonar con audiencias de diferentes culturas y épocas.

 

El cine clásico ha dejado un legado duradero en la industria cinematográfica y sigue siendo una fuente de inspiración para cineastas contemporáneos.