Género
Cine negro. Thriller. Drama | Años 1900 (circa). Melodrama. Thriller psicológico
Sinopsis
Londres, año 1902. Philip Marshall (Laughton) es un hombre infelizmente casado que conoce y se enamora de Mary Gray, una joven desempleada y depresiva.
(Robert Siodmak, 1944)
CRITICAS
La historia la dirige Siodmark y la protagoniza Charles Laughton, con eso basta para decir todo lo que hay que decir. Pero si no se ha visto, es una ocasión espléndida para renovar el pacto de amor y admiración eternos que algunos tenemos con el mejor actor del mundo. Porque la historia es un espléndido cuento criminal y moral, un retruécano de sutil humor negro al más puro estilo de algunas de las mejores historias de «Alfred Hitchcock presenta». Sencilla, bien trabajada, rodada de manera impecable y sustentada sobre todo en la inmensa interpretación de un Charles Laughton tan creíble en los personajes grandes como en los personajes pequeños. Ah y un final ejemplar. De esos finales que dices «no podía haber terminado de otra manera». Muy buena.
No suelo decir esto: pero vale la pena ver la película, incluso si fuera mala, sólo por verle a él interpretando. Ver simplemente cómo se mueve. Cómo habla. Cómo conjuga de manera inimitable presencia escénica con presencia cinematográfica. Cómo hace lo que nunca he visto hacer a ningún otro actor, que es opacarse a sí mismo para encarnar a un personaje humilde sin perder la grandeza. Dar un recital interpretativo arrollador y dejar espacio para la película y no comerse al resto de los personajes. Permitir que el filme no esté a su servicio y al mismo tiempo hacer que todo parezca gravitar en su torno. De esas paradojas que sólo están al alcance de los muy, muy grandes.
Laughton no se parece a ningún otro actor que haya existido. Lógico. Milagros como éste sólo se producen una vez en la naturaleza.
Podría haber sido rodada, perfectamente, por el mago del suspense Alfred Hitchcock, pero no, El sospechoso es hija de otro gran mago, el del cine negro, Robert Siodmak, director de quien acabo de comentar La dama desconocida y del que no me canso de visualizar sus películas.
Charles Laughton no es tan solo un nombre de actor atrayente para los aficionados a esto del cine. No. Es mucho más. Laughton es el mismo cine. Y voy mas lejos, si Laughton no hubiese existido lo tendrían que haber inventado. La película es buena, la trama interesante, la atmósfera muy bien conseguida, el trabajo de los actores excelente y muy bien dirigido. Pero la diferencia entre un buen film y un film excelente está en Charles Laughton. Borda a la perfección el papel de comerciante maduro cuya vida personal está abocada, como tantas otras, a la monotonía y al hastío matrimonial hasta que el azar, caprichoso, como sabemos, pone en su camino a una Ella Reines que es capaz de enamorar al más flemático de los ingleses, lo mismo que lo hace, blanco y negro incluido, con todos nosotros. De Ella Reines ya hablé, en similares términos en mi comentario de La dama desconocida. Pues bien, más de lo mismo. Buena actriz a la par que hermosa y muy recomendable.
En definitiva, una terna de lujo, Siodmak, Raines y especialmente Laughton que convierten en excelente una película con algunos de los tópicos que suelen abundar en este tipo de cine, por ejemplo el policía que parece andar despistado, tipo «gabardinas Colombo» pero que al final sabe tender bien esa trampa donde inexorablemente quedan atrapados los malhechores, o también el chantajista de turno. Pero, estando Laughton, todo es igual y al propio tiempo distinto. Laughton es, sin duda, la diferencia.