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La Naranja Mecánica

(Stanley Kubrick,1971)
UNA OBRA TRANSCENDENTE MEDIO SIGLO DESPUÉS …
Han pasado más de cincuenta años desde el estreno de esta película inspirada en la novela de Anthony Burges publicada en 1962. Recuerdo vagamente la conmoción que en su momento causó, y el escándalo que provocó en algunos sectores de la política inglesa, país en donde todavía es considerada como subversiva. Parece como que ha ocurrido el fenómeno de que las cosas se han colocado en su sitio, las piezas han encajado a la perfección: la realidad le ha dado la razón a las intuiciones que contenía.
La violencia era entonces un fenómeno no socializado. Estaba circunscrito en el imaginario colectivo a ciertos lugares en el mundo, y cuando aparecía en alguna de nuestras ciudades se presentaba como un fenómeno excepcional, carnaza para la prensa especializada. Algo así como la prensa basura de ahora. Esta percepción podía ser equivocada, y sin duda lo era, pero era la que se tenía entonces. Todavía estábamos muy lejos de las pandillas racistas organizadas, de la violencia de género sistemática, de los agresivos porteros de discoteca, de las mafias que ahora controlan este tipo de cosas a la luz del día y ante una cierta indiferencia de los poderes públicos.
Por estas razones, Kubrick, una vez más, se convierte en un fantástico visionario, que le pone el termómetro al paciente antes de que se ponga verdaderamente enfermo.
Porque lo que nos cuenta no es la peripecia individual de un joven con inclinaciones violentas, o incluso asesinas, y sus colegas de destrozos e ignominia. De lo que habla la película es de la violencia estructural, de la violencia que se encubre bajo las buenas formas sociales, de la manipulación política de la violencia: es decir, de los temas que ahora nos preocupan.
Y el director curtido lo hace con todo su talento cinematográfico, consiguiendo interpretaciones medidas al extremo, que están en su justo punto, como la de Malcom McDowell; con una perfección formal apabullante: imágenes poderosas, iluminación y fotografía excepcionales; con un guión eficaz y brillante; con una banda sonora que encaja a la perfección con el conjunto, como ya le había ocurrido en 1968 con su “2001, una odisea en el espacio”.
Cine, pues, de grandes proporciones, de gran calidad y rigor. La turbadora “Naranja mecánica” ha mejorado con los años conservando su saludable acidez.
«El hombre debe poder decidir sobre el bien y el mal, incluso si opta por el mal. Negarle esa elección es convertirlo en algo que no llega a ser humano, en una naranja mecánica», pensaba el director ante su creación. Obra adelantada a su época, casi todos sus vaticinios respecto de las pandillas, las drogas y la violencia se han vuelto realidad. Se trata de una visión bipolar, en todo momento Kubrick contrapone el bien al mal, la belleza a lo repulsivo, el «buen salvaje» al hombre intrínsecamente perverso. La música juega un papel principal ya desde los créditos, aderezando escenas brutales con melodías clásicas.
La versión sintetizada de Wendy Carlos es asociada automáticamente al rostro de Malcolm McDowell, Alex, un joven al margen de la ley movido por sus dos pasiones: la violencia y Beethoven. Lo oscuro y lo celestial se mezcla desde los primeros minutos: beben leche, pero hablan en jerga; escuchan buena música, pero también patean vagabundos, violan mujeres e incluso Alex llega a cometer un asesinato. Kubrick utiliza planos limpios como los del auto en la carretera, Alex obligado a ver películas o las representaciones teatrales del método Ludovico. La dualidad también se manifiesta a través del protagonista, un ser carismático y líder natural ante sus amigos, el espectador no sabe si horrorizarse o sentir simpatía por sus actos. Los procedimientos carcelarios hacen referencia al fascismo, pretenden castigar la violencia con más violencia y apelar al orden de unas normas más estrictas que las de la sociedad. Nos muestra a un estado (supuestamente) benefactor al cual poco le importa el libre albedrío de los presidiarios
El gobierno espera que el Método Ludovico transforme a los delincuentes y que el dolor físico los persuada a obrar bien por imposibilidad de hacer el mal. Se trata de una tortura psicológica donde entrecruzan el placer de la música con imágenes de violencia extrema, otra vez la visión bipolar, pretendiendo simplificar la existencia del bien y del mal instrumentalizando al prisionero.
La película más maldita de todos los tiempos, en Gran Bretaña estuvo casi 30 años prohibida hasta la muerte de Kubrick en 1.999. ¿Acaso es UK un país musulmán o dictatorial? No, pero según parece la película provocó en la sociedad Inglesa (Y en el resto del mundo) un gran shook, semanas después de su estreno decenas de descerebrados se pusieron a imitar a Alex y sus amigos y cogieron prestada la filosofía de vida de estos como suya propia.
Se generó una psicosis colectiva y escogieron como cabeza de turco al cineasta Kubrick culpándolo de todos los males delictivos del país. ¿No está la violencia a la orden del día? La violencia surge de los instintos más primitivos del hombre y está en todos en mayor o menor medida, la película trató este tema tabú de una forma incómoda y poco comprendida que dio lugar a malas interpretaciones, cosa de lo más absurda ya que la televisión y el cine está plagadas de películas en las que los disparos, golpes y asesinatos están asegurados, además de los telediarios que en vez de dar información, muestran más asesinatos violaciones y otra atrocidades con el fin de crear el miedo en la gente y que desconfiemos hasta del vecino.
Ultraviolencia, consumo de drogas, violaciones, robos y música clásica. Estos son los ingredientes de este cóctel maravilloso creado por uno de los indiscutibles genios de la historia del cine. El mensaje crítico y profético de la sociedad que muestra la película puede ser malinterpretado por la crudeza de sus imágenes y provocar en algunos individuos lo contrario a lo pretendido que no es otra cosa que la independencia y libertad de las personas a actuar, cuyo mensaje moral seria “Es mejor ser malo por voluntad, a ser bueno por obligación”
Otro elemento muy importante del film es la música, en su mayor parte de Beethoven, resulta adecuada tanto para el humor como para la violencia, las dos vertientes con las que juega la película. Es especialmente recordada la violación que cometen nuestros protagonistas mientras cantan a la par que suena “Singin in the rain”, sin duda una de las partes mas recordadas de la historia cine.
“La naranja mecánica” es una película que todo el mundo debería de ver, hay que abstenerse de los ignorantes que la tachan de apologista de violencia, habla simplemente del bien y del mal, el fin y los medios, la moral y la ética. Todo esto con el protagonista Alex como conejillo de indias. Cada uno que analice si merece la pena convertir al chico (después del tratamiento) en un objeto incapaz de actuar y una herramienta social a merced de cualquiera.
La película, con una estructura circular que tanto gustaba al autor, tiene dos partes bien diferenciadas:ç
- Por un lado, todas las fechorías de Alex y sus drugos, que nos será mostrada con todo lujo de detalles y una estética muy particular, enseñándonos también el contexto de estos personajes (la familia de Alex, apuntes sobre la sociedad en la que se mueven, el barrio donde viven, etc)
- Por otro, las fechorías de un Estado (dentro de su “civilización” igual de violento que Alex) que a fuerza de garantizar la seguridad limita la libertad.
Estas dos partes se combinan de un modo asombroso llevándonos Kubrick hasta el meollo de todo lo que nos presenta y moldeando nuestros estados de ánimo a su gusto. En principio, Alex es un monstruo. Es la maldad por la maldad (lo que libremente ha elegido); pero aún así no dejamos de sentir simpatía por él, por la fina ironía que destila su narración, por los golpes de humor macabro que siembran esta obra, por la violencia brutal pero a la vez hipnótica de sus hazañas. Acto seguido, Kubrick nos muestra la otra cara: el fascismo de un Estado que atajará la violencia condicionando, con el famoso método “Ludovico”, la libre elección de la persona violenta (las cárceles las necesitan para los presos políticos).
Igual que en el caso de Alex, no existen escrúpulos; pero si Alex es una anomalía que puede cruzarse accidentalmente en tu vida, el Estado está presente en la vida de todos, por lo que puestos a comparar…
La visión de Kubrick es pesimista (el final no puede ser más desolador), por lo que “La naranja mecánica” siendo una fábula la tenemos que ver finalmente como una advertencia.
Punto y aparte merece la actuación de Malcolm McDowell. Incomprensiblemente no estuvo nominado para el Oscar, siendo una actuación sentida (la secuencia cantando “Singin’in the rain es una aportación suya), sobresaliente y estremecedora.
Él es “La naranja mecánica”, y aunque el resto del elenco está espectacular, todo lo que hace Alex se nos queda grabado en la mente hasta sentirlo y salir de la película convertido en un pequeño “drugo”.
“La naranja mecánica” es una joya, una obra maestra más dentro de la filmografía de un maestro singular.
Con Kubrick uno no sabe si lo que crítica lo ensalza o lo que alaba lo termina por criticar. Tiene esa ambigüedad típicamente judía. ¿Dónde está la compasión kubrickiana que muestra por el hombre en «Senderos de gloria»? Simplemente ha desaparecido. Kubrick ya es otro.
Malcolm McDowell que hace un trabajo perfecto, a pesar de que luego no ha tenido mucha suerte en el mundo del cine, ya reconocía que Kubrick era un tirano y que su calidad humana no estaba en sintonía con su talento. En realidad la crítica de «La naranja mecánica» no es contra el Estado, sino contra la sociedad en su conjunto, es una película antropofóbica, donde el hombre y su sociedad son literalmente basura.
Película bella y maravillosa pero a la vez maligna y perversa. ¿Alguien después de verla le ha hecho ser mejor persona? No ¿Y al contrario? Sabemos que sí, que muchos grupos violentos la reivindican y copian sus fórmulas. El arte, como todo en la vida, no debe olvidar su parte ética, ya que podemos caer en un refinamiento como el que sentían los nazis mientras oían música clásica y exterminaban de forma científica a millones de seres humanos.
El cine comprobó su potencial artístico mucho antes de que se lo ponga en duda, cuando a la luz de los acontecimientos, “con el periódico de ayer”, los críticos e intelectuales comprobaron que las películas del expresionismo alemán anunciaron, alertaron, o dibujaron casi una década antes, sobre los nefastos movimientos sociales que después de la gran guerra encumbraron al poder a Hitler en Alemania, a Stalin en La unión Soviética y a Mussolini en Italia. Mostraron lo que no tenía nombre pero que ya habitaba en los miedos de algunos alemanes.
La película “La naranja mecánica” de Stanley Kubrick, estrenada en 1971, consiguió lo mismo.
En ese tiempo el mundo era otro muy diferente al que conocemos hoy, había la sensación de que los sueños, a pesar de los golpes, estaban intactos, lo virtual no valía absolutamente nada y entonces se vendían y bien, muchos objetos que ahora prácticamente no tienen valor alguno.
Al acabar la década de los 60 se vivía el punto más alto de una profunda crisis global: en apariencia eran los años más convulsos de la rebeldía, pero la verdad era que los jóvenes levantaron grandes fogatas, desde diversos espacios y con diferentes consignas, para quemar todas las utopías; los adultos no sabían aún que el muro de Berlín caería, que Stokey Carmichael de las panteras Negras terminaría en el autoexilio, que las revoluciones en América Latina quedarían inconclusas y sólo servirían para estudios sociológicos, que los hippies se consumirían y se reducirían a pequeños guetos, que la guerra de Vietnam se acabaría y sólo dejaría un hermoso memorial y que Lyotard no había empezado a escribir su libro “La condición posmoderna” (1979) .
Pero no sólo eso, sino que sobre las cenizas de las fogatas empezaron a abrazar las distopías, que aparecieron en canciones, cómics, fanzines, novelas y algunos programas de televisión. Una de esas novelas era “La naranja mecánica” del músico, profesor y novelista Anthony Burgess (1961). Dice la leyenda que el novelista que estaba en Indonesia y ante la enfermedad de su esposa, una secta religiosa del lugar le propuso un método naturista para sanarla. Los procedimientos le espantaron y le inspiraron para escribir el método Ludovico de la novela, dicen también que el nombre de la secta sonaba más a menos a “Orange”, que dio origen al nombre, otros dicen que el novelista sufrió un desmayo y que le diagnosticaron una enfermedad cerebral mortal y que para dejarle a su mujer algún sustento escribió cinco novelas en un solo año, entre ellas “La naranja mecánica”.
Cuenta también la leyenda que al principio Anthony se mostró muy entusiasmado de participar en la película de Stanley y él mismo empezó a adaptar al cine su novela, pero después los dos creadores dejaron de entenderse y el novelista abandonó el proyecto y Kubrick decidió, tal vez por despecho, usar la misma novela como guión literario. El particular procedimiento consistía en que en el set los actores leían un y otra vez el capítulo que se rodaría, y hacían propuestas de interpretación y al final del día se filmaba en base a eso.
Queda también para la leyenda las dos versiones finales de la película, una que incluye el capítulo final con Alex casado y la otra más popular que todos conocemos.
Hace poco aparecieron unos manuscritos sobre un libro de Burgess que se llamarían “La condición mecánica”, que escribió a petición de Stanley para hacer una especie de secuela del éxito de “La naranja mecánica”. Al final no hubo ni película ni libro hasta la muerte del escritor.
El libro no es una novela sino más bien reflexiones acerca de su oficio como novelista (“inútil según él a diferencia del panadero”)y de la condición moral, de lo que le cambió y significó para él la película (que fue prohibida en más de 30 países y que hasta la fecha hay unos cuantos países que no pueden verla). Una de las preguntas más trascendente del libro es ¿si está bien el libre albedrío sin la presencia de Dios?, o “es posible que no estemos obligados a amar la música de Beethoven, no odiar a la Coca-Cola, pero cabe la posibilidad de que estemos obligados a desconfiar del Estado”; finalmente el escritor a pesar de escribir al año del estreno: “Fui a ver A Clockwork Orange de Stanley Kubrick en Nueva York, peleando para entrar, como todos los demás. La pelea valió la pena, pensé –una película muy Kubrick, técnicamente brillante, pensante, relevante, poética, que despierta conciencia–. Fue posible para mí ver el trabajo como un remake radical de mi novela”. Finalmente, dijo “no comulgar para nada con la película, pero que no puede ser injusto en no reconocer que gracias a la cinta, su novela no haya envejecido y sus regalías no hayan menguado”.
Para hacer su versión, Kubrick juntó varias cosas que alcanzaron gran éxito en esos años: la novela de Burgess, la actuación como enfant terrible de Malcolm Mcdowell en la magnífica “IF” (“De qué lado estás” 1968) del maestro Lindsay Anderson y finalmente el disco con música de Jonh Sebastian Bach, tocada con sintetizadores por Wendy Carlos titulado “Switch on Bach” (1968), que se convirtió en el disco más vendido de música clásica. Estuvo en el número uno en ventas en Billboard desde 1968 hasta 1972 y ganó el disco de platino.
El resultado es que la obra nos anunció o alertó, lo que sería la sociedad años después; en palabras de Kubrick: “Las aventuras de Alex son algo así como un mito psicológico, nuestro subconsciente encuentra en Alex una descarga”. Una sociedad donde el pacifismo y el rock psicodélico y hippie dieron paso al punk y a una estética llena de símbolos de violencia, donde las rebeldías se rindieron al mercado y donde el pregonar el libre albedrío pasó a ser muy mal visto por moros y cristianos.
La película más polémica del director, y en muchos países, entre ellos Reino Unido, Kubrick pidió a Warner Bros que retirara la película de la cartelera. El director se encontró bajo mucha presión, llegando incluso a recibir amenazas de muerte él y su familia. La película no se estrenaría allí, hasta la muerte de su director. En España poco importó la polémica, el film fue un exitazo que recaudó 3.470.096 € de la época y 26,6 millones de dólares a nivel mundial.
El film obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar, entre ellas tres para Kubrick, a mejor película, director y guionista.
La película tuvo su estreno el 19 de diciembre de 1971 de manera simultánea en Nueva York, en Estados Unidos, y Toronto, en Canadá. Poco después, el 13 de enero y el 2 de febrero de 1972 llegó a Reino Unido y a todo Estados Unidos, respectivamente.Rápidamente, los periódicos británicos escribieron sobre su supuesto impacto negativo en los jóvenes, con especial atención en delincuentes que imitaban al personaje de Alex, algo denominado efecto copycat. Fuerzas conservadoras protestaron contra su proyección en los cines, al punto de que debido a lo gráfico de la cinta con escenas de sexo y violencia explícitos, algunos periódicos se negaron a publicitarla,como The Detroit News, que en marzo publicó una nota en la que expuso su rechazo a la promoción de una «industria cinematográfica enferma que usa pornografía y apela a la lascivia para aumentar sus ingresos». A pesar de que en Estados Unidos recibió una calificación X —solo apta para adultos— por parte de la Motion Picture Association (MPA), en agosto Kubrick reemplazó aproximadamente treinta segundos de metraje con contenido sexual para obtener una nueva versión con calificación R —para mayores de 17 años a menos que estén acompañados por un adulto—.
Varios periódicos se escudaron en la calificación X para no darle publicidad, por lo que la MPA condenó el uso de su sistema para tales objetivos, al tiempo que la definió como un «ejemplo de película legítima».
Es considerada una película de arte y ensayo o cine de arte de hecho en la época de su estreno (1975) en España se proyectaron en este tipo de salas. La intención de este film es exponer de manera artística los comportamientos psicópatas más comunes dando al personaje una personalidad e identidad singular.
Concientizar con el espectador y hacerle cuestionarselas posibles razones acerca de la actitud de Alex,considerando que no existe ninguna explicación precisa de su aparición. Aunque hay corrientes de pensamiento que los genes pueden predisponer a las personas a la psicopatía, su entorno y los traumas del pasado deben ser el verdadro catalizador más lógico.
Finalmente, también estimula los sentidos del espectador audiovisual siendo toda una delicia para los ojos y los oídos.
Temas que trata la pelicula:
1- La voluntad y la libertad del ser humano
2- La corrupción de este
3- La libertad definitiva la experiencia humana
Uno de los aspectos mas destacables de este pelicula es definitivamente la fotografia.No solo en esta sino en la mayoria de las peliculas de Kubrick sobretodo desde que empezaron a colaborar él y John Alcott allá por 1968 (Cuando Alcott formaba parte del equipo Geoffrey Unsworth en el rodaje de la película “ 2001 : una odisea en el espacio “ y debido que este tuvo que dejar el proyecto durante 2 años Alcott fue ascendido a director de fotografía) y hasta 1980 colaborando con el maestro durante toda la década de los años 70 en sus obras “La naranja Mecánica” “ Barry Lyndon” (OSCAR MEJOR FOTOGRAFÍA) y “El resplandor “ Desgraciadamente, fallecería en 1986 debido a un fallo cardiaco en Cannes no pudiendo acometer su trabajo en la “La chaqueta Metalica”. Su ultima película “No hay salida”(1987) fue dedicada póstumamente en su memoria. Volviendo a esta película la clave del éxito de la fotografía de esta película son gracias a los travelling y los claroscuros .
Hay profundidad en la composición y buen uso de la luz natural.
Es un hecho que Kubrick logró capturar instantes particulares de manera simultánea dándole a la vez, mucha importancia al acercamiento con el actor,algo que pocos artistas han logrado hacer.
La película fue nominada a 4 Oscars.
-Mejor Película
-Mejor Director
-Mejor guión adaptado
-Mejor montaje….NO GANO NINGÚN PREMIO.
CURIOSIDADES:
1—LA SERPIENTE DE ALEX FUE INTRODUCIDA POR KUBRICK CUANDO SUPO QUE McDOWELL TENÍA MIEDO A LOS REPTILES.
2- CUANDO DIM Y GEORGIE SIENDO POLICIAS DETIENE A ALEX, PUEDE VERSE QUE SUS NUMERO DE PLACA SON 665 Y 667, LO QUE VIENE A INDICAR QUE ALEX QUE ESTÁ ENTRE ELLOS, ES EL 666.
3- CUANDO ALEX EN LA TIENDA DE DISCOS CONOCE A DOS CHICAS PUEDE VERSE EL DISCO DE B.S.O DE 2001:UNA ODISEA EN EL ESPACIO (1968).
4-PRIMER GUION QUE KUBRICK ESCRIBIÓ EN SOLITARIO.
5-EL KOROVA MILK BAR FUE EL ÚNICO DECORADO CONSTRUIDO PARA EL RODAJE.
6-LA NARANJA MECÁNICA ES UNA DE LAS DOS PELÍCULAS CALIFICADAS X EN USA QUE FUERON NOMINADAS AL OSCAR A LA MEJOR PELÍCULA ,LA OTRA FUE COWBOY DE MEDIANOCHE QUE LO CONSIGUIÓ.
7-EL COCHE DE ALEX Y SUS DRUGOS EL ADAMS PROBE 16 ERA UN MODELO DEL QUE SOLO SE FABRICARON 3 UNIDADES UNA DE ELLAS UNO DE ELLOS EL USADO EN LA PELÍCULA.
8-EL PERSONAJE DE ALEX TIENE 15 AÑOS ,MALCOM McDOWELL TENÍA 27 CUANDO SE RODÓ LA PELICULA.
9-LA IDEA DE INTRODUCIR LA CANCIÓN SINGIN IN THE RAIN FUE SUGERIDA POR KUBRIK A MaCDOWELL AL DECIRLE QUE CANTARA Y BAILARA ALGO, Y A ESTE SE LE OCURRIÓ PARODIAR LA FAMOSA CANCIÓN DE GENE KELLY. A KUBRICK LE GUSTO TANTO QUE RÁPIDAMENTE ADQUIRIÓ LOS DERECHOS DE AUTOR POR 10.000 DOLARES