Béla Tarr

DAMNATION / LA CONDENA

El precio original era: 64,12 €.El precio actual es: 62,91 €. *IVA Incluido

Género

Drama. Romance

Sinopsis

Karrer lleva una vida retirada en una población minera. Las tardes las pasa siempre en el bar Titanik, cuyo dueño le propone participar en una operación de contrabando, pero él prefiere cederle ese trabajo al marido de la cantante del bar.

(Béla Tarr, 1988)

CRITICAS

Hay una atmósfera deprimente que te absorbe y atrapa en esta obra. Un suicidio declarado, de la fe hacia la humanidad. La perdida de la esperanza del amor como salvación, que te desintegra como persona, convirtiéndote en un perro, y que se deja notar en cada uno de esos planos-secuencias que rozan la perfección. La fotografía es muy acertada, y en más de una escena se tiene que leer entre-lineas y observar el simbolismo de ese cuadro en movimiento que se representa en ese determinado momento de la historia. He de decir que me ha llegado hasta los pulmones esa niebla tan densa de decadencia, ese blanco y negro tan particular, y la lluvia constante, hacen de esta obra no apta para gente sensible, a mí, me hace las delicias.

Es la segunda obra de Béla Tarr al que me enfrento, si en «A londoni férfi» casi me duermo en cada escena por esos planos secuencias soporíferos, en esta obra, he de decir que me ha hipnotizado y conquistado completamente. Hay un aura de tristeza, que sobretodo por esa «banda sonora», te hace sentir tan perdido como su protagonista, y esta vez he de levantarme del asiento y aplaudir a este señor.

Y aunque hay una clara referencia al estilo de Tarkovski, por su lado, Béla Tarr tiene su toque personal y apuesta más por el uso de las distancias focales y planos con recorridos más variados, haciendo especial hincapié en la percepción de los objetos lejanos en contraste con la cercanía en la que se sitúa la cámara en ciertas escenas, casi provocando alguna que otra ilusión óptica muy conseguida.

Mención especial al plano secuencia en el «titanik bar» con esa canción al más puro estilo Dream pop, de una fragilidad y belleza única, acertadamente exquisita, y uno de los diálogos a destacar en particular;

The Turin Horse (Béla Tarr, 2011) – El caballo de Turín

El precio original era: 66,49 €.El precio actual es: 65,28 €. *IVA Incluido

El caballo de Turín

Género Drama | Siglo XIX. Pobreza

Dirección: Béla Tarr, Ágnes Hranitzky

Sinopsis

Libremente inspirada en un episodio que marca el fin de la carrera del filósofo Friedrich Nietzsche. El 3 de enero de 1889, en la plaza Alberto de Turín, Nietzsche se lanzó llorando al cuello de un caballo agotado y maltratado por su cochero y, después, se desmayó.

Desde entonces, dejó de escribir y se hundió en la locura y el mutismo. En una atmósfera preapocalíptica, se nos muestra la vida del cochero, su hija y el viejo caballo.

CRITICAS

«Tarr convierte al cine en una herramienta de expresión lanzada a los límites. (…) pocas veces uno tiene la sensación de asistir a algo radicalmente nuevo. Y ésta es una. Porque el único elemento de trabajo es la verdad.
Tarr nos dice en su película lo que nos decía Nietzsche en sus libros, que tanto el dolor como el caos son los protagonistas de la historia y que la vida debía destilar dionisismo y no nihilismo. Quizás el reconocer que la llama —representada por el caballo victorioso— que podría avivar el fuego de ese übermensch que Nietzsche propugnaba par un futuro, se estaba extinguiendo, fue lo que produjo aquel misterioso hecho en Turín y la posterior locura del filosofo.
Pero esto es meramente una especulación, y de especulaciones e interpretaciones —y no de verdades— está conformada la historia, y esta interpretación de Bela Tarr sobre la humanidad me resulta increíblemente magnifica y altamente artística. Obra maestra que da fin a la carrera cinematográfica de un artista irrepetible.

Werckmeister harmonies / Armonías de Werckmeister

El precio original era: 49,55 €.El precio actual es: 48,34 €. *IVA Incluido

Género

Drama. Intriga

Sinopsis

A la ciudad llega un espectáculo ambulante que promete exhibir a la ballena más grande del mundo. Despierta también una gran curiosidad una figura misteriosa e imprevisible a la que llaman «el Príncipe».

(Béla Tarr, Ágnes Hranitzky, 2000)

CRITICAS

Magistral metáfora, entre lo místico y lo político, sobre el caos y la violencia, sobre la tiranía de lo colectivo y la socialización homicida impuesta a los seres humanos por unos y por otros en nombre de la libertad.

Desde la primera escena, Tarr nos introduce en un universo mágico, a veces fascinante, a veces terrible. Lástima que la traducción de los subtítulos, tan penosa como de costumbre, pueda incluso impedir la comprensión de una escena clave: el monólogo de Erszt sobre las novedades introducidas por Andreas Werckmeister en el sistema musical occidental; monólogo donde el musicólogo plantea la necesidad de revisar la historia, desandar lo andado y volver al origen: idea —que obviamente puede proyectarse al conjunto de nuestra cultura— antológicamente traducida en términos visuales por dos espectaculares travellings circulares de 360 grados en sentidos contrarios. Escena que culmina con la afirmación de la cualidad individual y la necesidad del límite. Ahí, en mi opinión, habría que buscar la clave de la metáfora.

Aunque la substancia del film es básicamente metafísica, una lectura política es prácticamente inevitable, y Tarr molestará por igual a la derecha y a la izquierda: es un francotirador que va por libre y que dirige aquí una mirada empática a dos seres, muy distintos entre sí, pero que como él, coinciden en la afirmación radical de su individualidad y en su negativa a sumarse a cualquiera de los dos bandos en que se polariza la demencia colectiva: 1) Janos Valushka es un joven bondadoso, no tonto aunque tal vez un poco simple, siempre dispuesto a ayudar a unos y a otros, que —con una traslación un tanto mecánica de las realidades celestes a las terrestres— confía ciegamente en la armonía cósmica y no se entera de lo que pasa a su alrededor hasta que la barbarie más criminal se muestra abiertamente ante sus ojos. 2) El musicólogo Erszt, por su parte, percibe con lucidez que «todo está equivocado» —y no sólo el sistema musical—, y opta por el retiro solitario, consciente de que el caos imperante es superior a toda posible solución. Ante la agresión, sólo queda acogerse a que, en última instancia, «nada importa, nada importa en absoluto».
Anulada la capacidad de resistencia («Melancolía de la resistencia» es el título de la novela en que se basa la película) por un poder al que no se puede escapar, sólo queda la solidaridad entre los escasos disidentes de la barbarie para sobrevivir juntos: volver a afinar el piano para ajustarse a la norma y adaptarse a vivir como mejor se pueda en la «cocina de verano». Más que rendición, recurso al único reducto en el que todavía es posible la supervivencia: la libertad interior.

Visión de una lucidez sin concesiones en su pesimismo radical, «Armonías de Werckmeister», film de una belleza visual literalmente incomparable, me parece, sencillamente —y dentro de lo que conozco—, la película más importante que se ha filmado en las últimas décadas.