Arthur S. Lyons Productions

Ruthless/Traición

El precio original era: 11,92 €.El precio actual es: 10,71 €. *IVA Incluido

Género

Drama. Cine negro | Bolsa & Negocios

Sinopsis

Horace Vendig es, en apariencia, un generoso filántropo, pero en realidad se trata de un hombre obsesivo con una codicia sin límites y una afición desmedida a enamorar y abandonar mujeres.

(Edgar G. Ulmer, 1948)

CRITICAS

«Traición» narra la historia de Horace Vending, cuya ambición desmedida por alcanzar posición y dinero, le lleva a destrozar aquellas cosas o personas que forman parte de su entorno.

«Traición» es una curiosa película que, a pesar de su buena historia y sus buenos diálogos no llega a emocionarnos. La idea principal, el acertado uso del ‘flash back’, el temple narrativo y algunas secuencias espléndidas no van a ser suficiente para que el espectador se involucre y ‘sienta’ la película. Existe, a mi entender, un error de bulto: la horrorosa interpretación de Zachary Scott justo hasta la mitad de la película. Es una actuación patética. ¿A qué viene esa cara -en especial los ojos- de loco? Durante esa primera mitad parece que está poseído. Incomoda al espectador que se pregunta si un hombre ambicioso tiene que tener esa cara de demente atolondrado. Y, curiosamente, Scott recupera su rostro ‘normal’ y su naturalidad interpretativa cuando realmente empieza a convertirse en un loco de verdad.

Todo ello, y siendo Scott el personaje principal y, se supone, que carismático de la historia, lastra a ésta de una manera definitiva. Lo que deja bien claro que, la mayoría de las historias, y, por lo tanto el cine, se nutren de personajes, de seres humanos como nosotros y, nos atrapan sus circunstancias y sentimientos hasta los más profundo de nuestras entrañas, siempre y cuando, claro está, esos personajes sean creíbles y llenos de autenticidad.

Como curiosidad señalar que, en el ‘flash back’ referido a la infancia de los personajes (lo mejor del film) aparece Bobbie Anderson, jovencísimo actor que encarna a George Bailey de  niño en la obra maestra de Capra «Qué bello es vivir».