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Constantin Film
DOWNFALL / EL HUNDIMIENTO – EDICION COLECCIONISTA
Género
Drama. Bélico | II Guerra Mundial. Nazismo. Histórico. Película de culto
Sinopsis
Berlín, abril de 1945. La guerra está sentenciada, pero en las calles de la capital del Reich todavía se libra una encarnizada batalla. Adolf Hitler (Bruno Ganz) y sus fieles se han atrincherado en un búnker. Entre ellos se encuentra Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), la secretaria personal del Führer. En el exterior, la situación se recrudece. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, Hitler se niega a abandonar la ciudad y, acompañado de Eva Braun (Juliane Köhler), prepara su despedida.
(Oliver Hirschbiegel, 2004)
CRITICAS
La SGM no la perdieron los alemanes en el Alamein, ni en Stalingrado, ni en Normandía ni en ninguna otra batalla de ingrato recuerdo para ellos, la perdieron en la construcción de su propia casa. Para edificar un edifico sano, robusto, perdurable, es necesario ladrillos y pilares consistentes que sean de fiar, y desde el primer momento Hitler estuvo rodeado de traidores, arribistas, advenedizos y falsos aduladores. ¿Cómo puedes pensar en ganar la guerra si el jefe de los servicios de inteligencia (la Abwehr) el almirante Canaris le decía a Franco en secreto que no entrara en el conflicto porque Alemania no podría ganar jamás, todo ello a finales del 41? Y suma y sigue con Rudolf Hess, Goering, Rommel, Himmler… El árbol nazi tenía tantas manzanas podridas que a la menor posibilidad optaron por jugársela al Führer. Aunque toda regla tiene su excepción: Goebbels, un hombre de una lealtad en política que pocas veces se ven, y mucho más cuando las cosas se han puesto tan feas.
Tal y como dice en “El hundimiento” Bruno Ganz en su papel de Hitler, debería haber hecho como Stalin y haber fusilado a todos muchos antes. En contra de lo que se piensa, Hitler fue un hombre demasiado confiado con su entorno cercano, mucho más que cualquier dictador que se nos venga a la mente. Tenía un sentido de la camaradería, casi familiar. Esto me recuerda que cuando al psiquiatra Carl Jung le encargaron analizar la escritura de Hitler, concluyó que predominaba en él un instinto claramente femenino. Eso explica que podía ser una “madre” con los suyos, con gran sensibilidad (recordar que prohibió que el marisco fuera cocido a fuego lento para que no sufriera), mientras que fuera de ese núcleo familiar (que sería el pangermanismo) se mostraría duro e impertérrito.
Por decirlo de otra manera: Bruno Ganz, en esta película, ES Hitler, y, hasta donde sé por lo que he leído, no lo es porque le imite sin más, lo que lo hace aún más meritorio. Si en los Oscar de ese año hubo una película capaz de hacerle sombra a la representación española, fue esa.
Anécdotas al margen, la película de Oliver Hirschbiegel es uno de los mejores filmes europeos de la década, postulándose como un ejemplo de lo que debe ser abordar un tema histórico moralmente complejo pero con objetividad científica. Esto ya no se ve. Desde hace mucho hay que subrayar quién es quién para que todo sea políticamente correcto.
Los persoonajes que acompañan a Hitler también están a la altura, desde la secretaria a la propia Eva Braun (me parece la segunda interpretación más notable de la película, y eso que el papel es secundario). El sonido es impresionante, y no podía serlo menos cuando apenas hay un par de minutos sin escuchar explosiones o tiros. Esa mezcla de orgía, muerte y locura que representan muchos SS da el toque surrealista ideal para aquel deleznable régimen de opereta. Es cine europeo, con un director europeo, pero con las trazas de una superproducción norteamericana. Genial, terrible, imprescindible.
LAST EXIT TO BROOKLYN/ Última salida, Brooklyn
Género
Drama | Años 50. Prostitución. Homosexualidad. Familia. Historias cruzadas
Sinopsis
Oscuro y violento drama, con escenas realmente duras, que retrata los ambientes de marginación y violencia que sufre el barrio de Brooklyn durante los años cincuenta. El realizador, que ya había mostrado el mundo de las drogas en la descorazonadora «Christianne F.», se rodeó de un reparto americano que ayudó a distribuir internacionalmente su film.
(Uli Edel, 1989)
CRITICAS
Película cruda y realista, basada en una novela de Hubert Selby, la cual inspiró también a Darren Aronofsky para la creación de su obra maestra Requiem por un sueño (encontrareis seguro similitudes con algunas de las escenas de ésta).
Parece mentira que existiera tal situación de marginalidad en aquellos tiempos por la tierra de «la libertad» donde la pobreza, el crimen más inhumano, y la prostitución estaban a la orden del día y a la vista de todos.
La fotografía deja que desear, pero el guión y las interpretaciones son notables.
Película a mi parecer influenciada por el cine indie de los 70, puede llegar a impactar a los más sensibles, pero que no se deben perder los amantes de largometrajes como Requiem, Taxi driver, Teniente corrupto, o Buffalo 66.
Desde muy chico le llamaron “Cubby” (Cachorrito) y quizás nadie imaginó nunca el infierno por el que tendría que pasar este simpático muchacho bautizado como Hubert Selby jr., quien a los 15 años abandonó la escuela para ponerse a trabajar en la marina mercante donde contrajo una tuberculosis que hizo temer por una muerte rápida. Pero contra el pesimista vaticinio de los médicos, el joven Selby sobrevivió, aunque un nuevo experimento con algunos fármacos que le recetaron, lo llevó a una cirugía en la que perdió un pulmón, quedando así con problemas respiratorios para el resto de su vida.
El uso de heroína y de tranquilizantes para la depresión lo convirtieron en adicto, pero contra todo, Selby consiguió hacerse con una buena esposa que trabajaba para mantenerlo y con ella tuvo una hija, ayudándole ambas a sobrellevar sus penas. Ante la imposibilidad de conseguir un trabajo estable, Selby empezó a hacer remembranza de sus vivencias en Brooklyn… y entonces se dedicó a escribir.
Surgieron primero, historias cortas como “La reina ha muerto” y “Tralala”, entre otras, que publicó en diversas revistas hasta que, llegado el año 1964, y por sugerencia del escritor y amigo Amiri Baraka, Selby entremezcló varios cuentos -incluidos los antes mencionados- y los convirtió en su primera novela, la cual publicó con el titulo, “Last exit to Brooklyn”, que muchos aplaudirían, pero que sería llevada a juicio por el gobierno inglés, acusándola de obscenidad. Escritores notables como Anthony Burgess y Allen Ginsberg, entre otros, salieron en su defensa… y por fin la novela pudo seguir su curso contra sus muchos detractores.
Llegado el año 1989, es el director alemán Ulrich Edel (Uli Edel en EEUU) mundialmente conocido por su filme anterior “Christiane F”, quien, con guión de Desmond Nakano, decide llevar al cine la polémica obra de Hubert Selby jr. ¿El resultado? Una historia que plasma un pequeño infierno –muy doloroso pero real- en el Brooklyn de 1952, donde se combinan los soldados de una base militar, las prostitutas que van en busca de su dinero, los travestis que saben que hay gustos para todo, y los perseverantes sindicalistas que, con una huelga que lleva ya seis meses, tienen paralizada la Brickman Metals Co.
Y, cual fantasmas que aparecen y desaparecen para ejecutar órdenes de ¡quién sabe que fuerzas!, una pandilla de jóvenes liderada por un tal Vinny, estará mediando entre todos, para dar una lección a los soldados que fomentan la prostitución de Tralala… para hacer realidad los más retorcidos deseos del desubicado miembro del sindicato, Harry Black… para castigar severamente el descarrío… y hasta para intentar desalentar a la rubia y seductora Tralala, cuyas travesuras ya suman bastantes víctimas.
Pero en este infierno, también hay un resquicio por el que se entra el amor… y contra todo, habrá seres que brindan cariño, que se proponen convertirse en esperanza, y que están dispuestos a que, ese hálito de luz, encienda una antorcha en tan amargo pueblo.
En, “ÚLTIMA SALIDA, BROOKLYN”, la vida luce con marcada desesperanza, pero contra todo, se preserva viva esa necesaria consideración que se merecen sus personajes. Se recrean situaciones donde algunos hombres, por extraños actos de inconciencia tiran por la borda todo lo bueno que la vida les ha dado, pero se deja ver esa luz que preserva la existencia y que, pase lo que pase, sigue haciendo la vida digna de ser vivida.
También yo creo que hay aquí un libro y un filme muy necesarios, porque dan cuenta efectiva de la ley de resonancia, y sobre todo, porque nos enseñan a ver, con alma grande, las liviandades ajenas.