Daiei Studios

El intendente Sansho

El precio original era: 61,65 €.El precio actual es: 60,44 €. *IVA Incluido

Género

Drama | Japón feudal. Siglo XII. Esclavitud

Sinopsis

A finales de la Época Heian en el siglo XII, el gobernador de un pueblo es enviado al exilio. A pesar de que su familia quiere ir con él, ninguno podrá acompañarle, pues, engañados por una vieja que se hace pasar por sacerdotisa, son vendidos como esclavos por separado: la madre por un lado y los hijos por otro.

(Kenji Mizoguchi, 1954)

CRITICAS

Mizoguchi tocó el cielo. Fue dotado con un don del que muy pocos mortales disfrutan. El genio, una gracia concedida por alguna deidad parca en repartir la excelencia.

Excelente melodrama sobre la esclavitud, de guión recio e imagen bellísima –¡menudos exteriores, parecen sacados de las ilustraciones de un cuento!–

Al que haya tenido, como yo (hace ya un tiempo), la suerte de haberla visto por primera vez sin saber nada del argumento, le resultará imposible olvidar el inesperado giro que dan los acontecimientos en la escena de las barcas. La presentación es un pelín lenta, pero a partir de ahí ya no habrá descanso en una narración casi perfecta que se mantiene así hasta el emotivo final.

Actores que no actúan, sino que viven. Una cámara que no es cámara, sino universo. Una historia que no se conforma con tenernos de espectadores, sino que nos agarra del corazón y nos arrastra dentro.
No sé que tenía este director japonés, que hacía de la imagen un prodigio de sencillez visual y narrativa tan potente que deja sin aliento sin necesidad del menor delirio ni exceso. Una lección inigualable de sutileza. De saber desgarrar con la belleza del plano de una madre que reclama a sus hijos bajo sus alas protectoras, y que confía al viento una canción de búsqueda.

Mizoguchi parte el alma sin tregua a golpe de sobriedad formal que contiene un fondo de insondable sentimiento. Como esas maneras suaves y delicadas, esos rostros sonrientes y esos modales exquisitos con los que muchas personas de culturas muy ajenas a la mía manifiestan sus emociones más profundas.
Porque en muchos sitios está socialmente mal visto descomponerse, perder los estribos y expresar el sentir personal con estridencia. De esa pasta está fabricada una película de Mizoguchi. Con modales impecables, elegancia que no se descompone, y una habilidad sin parangón para atrapar al espectador hechizado y removerle las entrañas sin hacer un solo aspaviento técnico, sin mover la cámara más de lo estrictamente necesario, con una música suave con vibraciones añejas y melancólicas, como de cuento cuyos orígenes se pierden en la memoria de los tiempos.
Una ligera sombra de irrealidad, de presagio fantasmagórico que sobrevuela rozando la dureza de abajo. De una tierra poblada de muchas personas crueles, de pocas personas bondadosas, de unos cuantos y escasísimos privilegiados, de espíritu de piedra unos, de calidez otros. Y de montones de desgraciados dejados a su suerte y esclavizados. A la pobreza, a la tiranía. A otros seres humanos.
 Y un rayo de esperanza. Una ilusión prometida en forma de enseñanzas que hablan de caridad y libertad, palabras remotas y dulces que se prolongan subrepticiamente en paladares demasiado acostumbrados a la hiel.
La esencia del Japón feudal en dos horas. La esencia de la maldad, del dolor, del amor, de la esclavitud, de la bondad, del coraje y de la persecución de los sueños. La esencia del mundo.
Y la esencia de lo mejor del cine universal que se pueda filmar jamás.

Sin duda alguna, una de las mejores películas japonesas de todos los tiempos.

Los amantes crucificados

El precio original era: 21,72 €.El precio actual es: 20,51 €. *IVA Incluido

Género

Drama. Romance | Melodrama. Siglo XVII. Japón feudal. Drama romántico

Sinopsis

Adaptación de una obra de teatro (kabuki) del siglo XVII de Chikamatsu Monzaemon. Osan vive en Kioto y está casada con Ishun, un rico y tacaño funcionario. Cuando Osan es acusada falsamente de tener una relación con Mohei, ambos huyen rápidamente de la ciudad. Ishun, por su parte, ordena a sus hombres que los encuentren y los separen para evitar el escándalo.

(Kenji Mizoguchi, 1954)

Posición en rankings FA

13 Mejores películas románticas de la historia del cine

19 Mejores películas japonesas de la historia

42 Mejores películas de los años 50

116 Mejores películas de drama

Premios

1955: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película)

Críticas

«Es una película marcada por un refinamiento asombroso a todos los niveles, con ecos seductores de ‘Empire of the Senses’ de Oshima»

UGETSU / Cuentos de la luna pálida

El precio original era: 58,02 €.El precio actual es: 56,81 €. *IVA Incluido

Género

Drama. Fantástico | Siglo XVI. Japón feudal. Sobrenatural

Sinopsis

Japón, siglo XVI. Durante la guerra civil, los aldeanos Genjuro y Tobei pretenden hacer fortuna: Genjuro como alfarero y Tobei como samurai. Ambos dejan a sus esposas abandonadas para cumplir con sus ambiciosos sueños. La misteriosa Lady Wakasa, otra víctima de la guerra, se cruzará en el camino de Genjuro.

(Kenji Mizoguchi, 1953)

CRITICAS

Ugetsu monogatari es una autentica joya del cine, es la belleza misma. Una interesante mezcla con lo más característico del cine japonés de la época: Tiene un poco de cine fantástico (está basado en una leyenda japonesa), un poco de melodrama, típico de la obra de Mizoguchi, de relato feudal, de retrato social, de cine de samuráis… Todo subyugado al tema, no por evidente menos certero, que gira alrededor de la avaricia y la codicia. Así, “Cuentos de la luna pálida de agosto” actúa como una especie de compilación de lo mejorcito del cine japonés.

En el apartado formal la película es impresionante, una de las cotas más altas del incuestionable maestro. Desde la milimétrica composición de los encuadres en los que tanto personajes como espacios y atrezzos están maravillosamente hilvanados, hasta la impresionante fotografía que dota a la película de un aureola fantasmagórica y tétrica excepcional, jugando con los claroscuros como pocas veces se ha visto en el cine. Los actores, como es común en Mizoguchi, están espléndidos y la música logra ese efecto unificador y mágico que tanto es de agradecer y tan pocas veces se «ve».

Formalmente, una maravilla. Una de esas pelis que todo cinéfilo en ciernes debería ver sí o sí para saber de qué va esto del cine. Pocas veces veremos en una gran pantalla una composición de planos tan perfecta, un aprovechamiento de la iluminación tan oportuno y un ritmo narrativo tan grácil y elegante.

Nada que objetar, tampoco, a su incuestionable moralina. Porque la tiene, claro ¿Y qué? Al fin y al cabo todos sabemos que la felicidad plena es una utopía y que “la avaricia rompe el saco” ¿no? Mizoguchi, en cualquier caso, demuestra que sabe manejarse como pez en el agua en el ámbito melodramático y que la desmedida expresividad interpretativa de los actores japoneses, bien canalizada, puede constituir un recurso cinematográfico tan legítimo como eficaz.

En definitiva, no por tópico menos cierto, una obra de arte.