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TIPO
- CineCine 7
FILTRAR POR GÉNERO
FORMATO
IDIOMA
- CASTELLANO 5
- INGLES 2
AÑO LANZAMIENTO
- 50's50's 7
Director
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CATEGORÍAS
- Accessories 3
- GÉNERO 3118
- Acción / aventuras / artes marciales 1028
- Animación / Anime 123
- Asiatico 109
- Bélico 190
- Ciencia ficción / SCI FI 333
- Clasico 809
- Comedia 640
- Contemporáneo / moderno 127
- Documental 24
- Drama 1610
- Erótico / adultos 23
- Europeo 701
- Infantil 174
- Musical 144
- Religioso 69
- Romance 418
- Social / político 552
- Super héroes y comics 74
- Terror 474
- Thriller/ Policíaco 1069
- Western 149
- IMPORTACIÓN 71
- NOVEDADES 667
- PREVENTA 106
Stanley Kramer Productions
HIGH NOON / Solo ante el peligro – EDIC. 4K UHD+BLU RAY
Género
Western. Intriga
Sinopsis
Will Kane (Gary Cooper), el sheriff del pequeño pueblo de Hadleyville, acaba de contraer matrimonio con Amy (Grace Kelly). Los recién casados proyectan trasladarse a la ciudad y abrir un pequeño negocio; pero, de repente, empieza a correr por el pueblo la noticia de que Frank Miller (Ian MacDonald), un criminal que Kane había atrapado y llevado ante la justicia, ha salido de la cárcel y llegará al pueblo en el tren del mediodía para vengarse. El tiempo va pasando lentamente, pero nadie en el pueblo está dispuesto a ayudar al sheriff.
(Fred Zinnemann, 1952)
CRITICAS
Si “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford resulta una obra maestra del western a partir de la ausencia de énfasis en el tratamiento del guión, esta película lo es precisamente por lo contrario: los efectos que enfatizan claramente la acción, como por ejemplo pueden ser las referencias al reloj, la excelente música de Dimitri Tiomkin o los sucesivos planos del tren que se acerca cuando llega el medio día. Lo cual demuestra que no hay una técnica concreta que sea la llave para hacer un gran cine –algo que se puede extrapolar a todo el arte– sino que es en el manejo y dominio de cada tipo de técnica para acomodarse a cada circunstancia del argumento donde se encuentra más bien la clave. Fred Zinnemann consigue esto magistralmente en “Solo ante el peligro”.
El elemento más sobresaliente de esta obra lo aporta el desarrollo en tiempo real. Uno puede pulsar el cronómetro al comienzo de la proyección y comprobará que cada minuto y cada segundo coinciden con aquellos en que transcurre la historia: 84 minutos, ni más ni menos. Zinnemann usa esto como el recurso principal para crear y aumentar la tensión recordando que el instante anunciado desde el principio se va acercando implacable mientras que el protagonista hace lo posible por buscar una solución a su soledad que no llega. Así la historia se convierte en la precisa crónica de un momento anunciado, y como una excelente crónica en directo aparece narrada.
La soberbia interpretación del gran Gary Cooper con cada rictus ayuda a comunicar los sentimientos contenidos y la tensión creciente de modo que el espectador se introduce en la trama hasta tal punto que le dan ganas de agarrar un rifle y prestarse como voluntario para ayudante del sheriff. Claro que para lograrlo también el mérito está en la cámara y en esos planos cortos que recogen la expresividad de cada personaje desnudando con pasmosa sinceridad sus verdadero interior y mostrando de qué pasta están hechos ante una situación límite. Sin olvidar, por supuesto, el inmenso hacer de Carl Foreman con un guión redondo que dosifica y desarrolla la acción descubriendo paulatinamente las circunstancias de los protagonistas, las relaciones entre ellos, para explicar por qué y cómo reacciona cada cual ante lo que se avecina.
Cuando las agujas del reloj de la estación marcan las doce en punto y suena el pitido del tren, ya no nos queda ninguna uña más que morder y no hay nadie a quien se le pase por la cabeza levantarse del asiento ni para ir al lavabo. El polvo que se levanta en las calles de Hadleyville se cuela hasta el patio de butacas y el aire denso podría cortarse mientras que el sheriff Will Kane aguarda a Frank Miller y nosotros nos sorprendemos llevando la mano a un costado para buscar la culata de un revólver que no llevamos.
HIGH NOON / Solo ante el peligro – EDIC. COLECCIONISTA 4K UHD+BLU RAY IMPORTACION
Género
Western. Intriga
Sinopsis
Will Kane (Gary Cooper), el sheriff del pequeño pueblo de Hadleyville, acaba de contraer matrimonio con Amy (Grace Kelly). Los recién casados proyectan trasladarse a la ciudad y abrir un pequeño negocio; pero, de repente, empieza a correr por el pueblo la noticia de que Frank Miller (Ian MacDonald), un criminal que Kane había atrapado y llevado ante la justicia, ha salido de la cárcel y llegará al pueblo en el tren del mediodía para vengarse. El tiempo va pasando lentamente, pero nadie en el pueblo está dispuesto a ayudar al sheriff.
(Fred Zinnemann, 1952)
CRITICAS
Si “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford resulta una obra maestra del western a partir de la ausencia de énfasis en el tratamiento del guión, esta película lo es precisamente por lo contrario: los efectos que enfatizan claramente la acción, como por ejemplo pueden ser las referencias al reloj, la excelente música de Dimitri Tiomkin o los sucesivos planos del tren que se acerca cuando llega el medio día. Lo cual demuestra que no hay una técnica concreta que sea la llave para hacer un gran cine –algo que se puede extrapolar a todo el arte– sino que es en el manejo y dominio de cada tipo de técnica para acomodarse a cada circunstancia del argumento donde se encuentra más bien la clave. Fred Zinnemann consigue esto magistralmente en “Solo ante el peligro”.
El elemento más sobresaliente de esta obra lo aporta el desarrollo en tiempo real. Uno puede pulsar el cronómetro al comienzo de la proyección y comprobará que cada minuto y cada segundo coinciden con aquellos en que transcurre la historia: 84 minutos, ni más ni menos. Zinnemann usa esto como el recurso principal para crear y aumentar la tensión recordando que el instante anunciado desde el principio se va acercando implacable mientras que el protagonista hace lo posible por buscar una solución a su soledad que no llega. Así la historia se convierte en la precisa crónica de un momento anunciado, y como una excelente crónica en directo aparece narrada.
La soberbia interpretación del gran Gary Cooper con cada rictus ayuda a comunicar los sentimientos contenidos y la tensión creciente de modo que el espectador se introduce en la trama hasta tal punto que le dan ganas de agarrar un rifle y prestarse como voluntario para ayudante del sheriff. Claro que para lograrlo también el mérito está en la cámara y en esos planos cortos que recogen la expresividad de cada personaje desnudando con pasmosa sinceridad sus verdadero interior y mostrando de qué pasta están hechos ante una situación límite. Sin olvidar, por supuesto, el inmenso hacer de Carl Foreman con un guión redondo que dosifica y desarrolla la acción descubriendo paulatinamente las circunstancias de los protagonistas, las relaciones entre ellos, para explicar por qué y cómo reacciona cada cual ante lo que se avecina.
Cuando las agujas del reloj de la estación marcan las doce en punto y suena el pitido del tren, ya no nos queda ninguna uña más que morder y no hay nadie a quien se le pase por la cabeza levantarse del asiento ni para ir al lavabo. El polvo que se levanta en las calles de Hadleyville se cuela hasta el patio de butacas y el aire denso podría cortarse mientras que el sheriff Will Kane aguarda a Frank Miller y nosotros nos sorprendemos llevando la mano a un costado para buscar la culata de un revólver que no llevamos.
LA HORA FINAL
Género
Drama. Ciencia ficción | Catástrofes. Holocausto nuclear. Submarinos. Fin del mundo
Sinopsis
Un holocausto nuclear ha aniquilado casi por completo a los seres humanos, excepto a un grupo de personas que viven en Australia. Dwight Towers (Gregory Peck) es el comandante de un submarino cuya misión consiste en buscar a los supervivientes. Mientras tanto, la nube radioactiva que ya ha destruido el hemisferio norte, se va acercando al último enclave humano.
(Stanley Kramer, 1959)
Premios
1959: Nominada al Oscar: Mejor Banda sonora (Drama o Comedia)
1959: Globos de Oro: Mejor banda sonora. 5 nominaciones
Críticas
«Una cinta claustrofóbica, intensa y con una maravillosa interpretación de Anthony Perkins»
«Sórdida, angustiosa y asfixiante intriga de espíritu antinuclear, que atrapa al espectador y le sumerge en un grupo de personajes que tras una guerra nuclear se enfrenta a un mundo en el que la raza humana ha sido aniquilada, mientras sólo esperan que la nube radioactiva caiga sobre ellos.»
Los 5000 dedos del Dr. T
Género
Musical. Fantástico. Infantil | Música
Grupos
Adaptaciones de Dr. Seuss
Sinopsis
El doctor Terwilliker es un profesor de piano poco amable y demasiado exigente. Uno de sus alumnos, un niño aterrorizado por sus métodos, tiene una pesadilla en la que el malvado doctor quiere encerrarlo de por vida y casarse con su madre; y la única persona que puede evitarlo es un buen amigo: el fontanero.
(Roy Rowland, 1958)
Posición en rankings FA
8 Mejores películas infantiles de imagen real
Premios
1953: Nominada al Oscar: Mejor banda sonora (Musical)
Críticas
«Colorido y culto Dr. Seuss original de Hollywood».
«Los resultados son a veces fascinantes, más a menudo fantásticos».
LOS CINCO MIL DEDOS DEL DR. T
Género
Musical. Fantástico. Infantil | Música
Grupos
Adaptaciones de Dr. Seuss
Sinopsis
El doctor Terwilliker es un profesor de piano poco amable y demasiado exigente. Uno de sus alumnos, un niño aterrorizado por sus métodos, tiene una pesadilla en la que el malvado doctor quiere encerrarlo de por vida y casarse con su madre; y la única persona que puede evitarlo es un buen amigo: el fontanero.
(Roy Rowland, 1953)
CRITICAS
El Film, las canciones y los decorados desbordan de fantasía y rayan en el surrealismo, especialmente en el primer sueño de Bart (Tommy Retting), y en los números musicales y en las elaboradas escenas de baile.
El Dr. T interpretado por el actor de origen austriaco Hans Conried como el villano profesor de piano cuyo objetivo es atormentar a los niños con sus clases, se lleva las palmas en una caracterización clásica memorable a todas luces.
Toda la historia se desarrolla como la pesadilla de un niño que lo único que quiere es jugar y se ve obligado a tolerar el duro aprendizaje del piano solo por complacer a su madre , la bella Mary Healy.
El renombrado autor de libros infantiles y poeta Theo Seuss escribió la obra y las liricas de las canciones y la producción estuvo a cargo de Stanley Kramer.
Entrañable y uno de mis films recurrentes de toda la vida, los 5000 dedos del Dr. T. Willinker en mi caso es toda una aventura nostálgica.
Roy Rowland dirigió una película muy imaginativa, situada en una interesante y fructífera intersección entre el cine para niños, el cine musical y el cine fantástico, y en la que el mundo onírico y el mundo real dialogan entre sí: los sueños dan respuestas a las dudas, angustias y deseos del mundo real, y éste alimenta y da forma al mundo de los sueños.
El mundo onírico en el que se adentra el niño protagonista, Bart Collins (Tommy Rettig), es una surrealista dictadura gobernada por el malvado Dr. Terwilliker (Hans Conried), que tiene hipnotizada a su madre (Mary Healy), y que tiene contratado al fontanero que frecuenta la casa de los Collins, el Sr. Zabladowski (Peter Lind Hayes). Bart, a través de su sueño, expresa su odio por Terwilliker y su afecto por Zabladowski: se oponen dos figuras masculinas, una positiva y otra negativa, y la positiva se postula como posible nuevo padre del niño, huérfano de padre.
La fantasía es también aquí una salida o una vía de escape frente al aburrimiento y la monotonía del aprendizaje del piano, un instrumento musical que aquí representa la rutina, la obligación, o la responsabilidad.
Para mí es una película de obligada visión para todos aquellos espectadores interesados en cualquier forma de fantasía cinematográfica.
OCHO HOMBRES DE ACERO
Género
Drama. Bélico | II Guerra Mundial
Sinopsis
Ambientada en la II Guerra Mundial, la película narra la odisea de un escuadrón del ejército atrapado en una casa rodeada por las bombas enemigas. La tensión crece cuando uno de los miembros del grupo debe arriesgarse para atravesar la línea de fuego para salvar a su compañero
(Edward Dmytryk, 1952)
CRITICAS
Tras publicar su épica titulada, “The Poem of Bunker Hill” (1941), ya el escritor, Harry Brown, había recibido toda suerte de elogiosos comentarios y reconocimientos por su sensible plasmación del rol de los jóvenes en la guerra. Habiendo sido, él mismo, miembro del ejército estadounidense durante la II Guerra Mundial -en la que sirvió como profesional del Cuerpo de Ingenieros-, sus horas libres, Brown las dedicaba a escribir profusamente y fue así como, en 1945, publicó su obra en tres actos, “A Sound of Hunting”, en la cual vuelve a plasmar las actitudes de los jóvenes soldados ante la guerra. La obra fue estrenada en el teatro Lyceum de Broadway, New York… pero, aunque sólo logró permanecer 23 días en escena, sirvió para que el protagonista, Burt Lancaster, fuera visto por un cazatalentos que lo contrataría para aparecer en el filme, “The Killers” (Robert Siodmak, 1946), con el cual se lanzó su carrera cinematográfica.
Adquiridos los derechos de la obra por el productor, Stanley Kramer, este permitió que, el propio Brown, hiciera la adaptación cinematográfica, siendo el director, Edward Dmytryk, quien se encargaría de llevarla a puerto seguro. ¿Y el resultado? Pienso que es afortunado, sobre todo si se logra aceptar que no estamos ante una película de guerra convencional, sino ante una historia donde la psicología de los soldados es lo esencial en el desarrollo de los hechos. El cuento nos remite a filmes anteriores como la desafortunada, “The Lost Patrol” que, John Ford, realizara, en 1936, y también a la posterior, y ésta sí impecable, “Attack!” (Robert Aldrich, 1956) que apunta a otra visión de la psicología militar.
En, <<EIGHT IRON MEN>>, se trata de un grupo de ocho soldados, cuyo sargento al mando, Joe Mooney, no se atreve a mover un dedo si sus superiores no se lo ordenan y, al momento de encontrarse uno de sus hombres atrapado en el cráter de una bomba y a merced de un francotirador debidamente apostado, él recibe las órdenes de su capitán en las que tan solo le pide que “no haga nada porque habrá regreso del grupo al caer la noche”… así que los ocho héroes se dedican a hablar de mujeres y a definir cómo repartirse una tarta.
Lo que sigue es bien interesante, porque conoceremos lo que mueve y lo que van reflexionando cada uno de estos soldados y la falta de acción bélica se verá compensada con la disección de unos caracteres que no son muy disímiles de la realidad. Piense tan solo, ¿Cuántos soldados (y policías) de su país o el mío, o el de más allá, están haciendo en este mismo instante lo que, en principio, hacen los soldaditos de la película, mientras las mafias hacen de las suyas… los asesinatos y asaltos ocurren por doquier… o se abusa y se viola a un aterrador número de niñas(os) y mujeres impunemente?
Por suerte, el impulso que va dando el soldado Coke, irá removiendo conciencias y algo tendrá que pasar para que no haya luego corazones atormentados. La reflexión que, en el momento cumbre, hará Carter frente a su capitán, es contundente.
Lee Marvin, Bonar Colleano, Richard Kiley, Arthur Franz… y Mary Castle, logran muy buenas interpretaciones.
THE SNIPER (El francotirador)
Género
Drama. Intriga. Cine negro | Crimen. Asesinos en serie
Sinopsis
Eddie Miller, un modesto empleado, sufre mentalmente ante sus deseos de matar. Intenta, quemándose una mano, que lo detengan de alguna forma para no causar daño a nadie, pero su odio alimentado desde siempre por sus continuas frustraciones, le empuja sin cesar a liquidar mujeres a quienes acecha con su carabina
(Edward Dmytryk, 1952)
CRITICAS
Desconocidísima en España, «The Sniper» me parece, indudablemente, una de las mejores películas de Dmytryk, superior a otros títulos suyos muy conocidos, especialmente de su segunda etapa (tras su célebre «colaboración» con el HUAC), mucho menos interesantes que realizaciones más modestas, como la presente, que caracterizaron su labor durante los años cuarenta.
Esta historia de un psicópata que ha desarrollado un odio exacerbado hacia las mujeres -a las que asesina empleando las tácticas propias de un francotirador- hoy no nos sorprende, pero en su época, y a pesar del ninguneo de espectadores y críticos, constituía un acercamiento verdaderamente original a una problemática de difícil solución, como es la que plantean los asesinos en serie, víctimas a su vez de trastornos mentales. Así, el protagonista de la película es el asesino, y no tanto sus perseguidores, pues lo que interesa es mostrar la incapacidad de Eddie Miller para frenar su odio, lo que le empuja a autolesionarse y a delatarse a sí mismo.
Las mejores películas de Dmytryk suelen revelar los aspectos oscuros y desagradables de la sociedad estadounidense; ya en «Crossfire» se apuntaba algo parecido al hilo del antisemitismo, y en el presente caso se abunda en el retrato de una sociedad que sometida al miedo, al terror que generan los hechos descontrolados o incomprensibles, reacciona violentamente, buscando venganza en un chivo expiatorio. La tesis del filme es la contraria: el mal, o al menos este tipo de mal, puede prevenirse y tratarse, y los indivíduos que lo perpetran pueden ser salvados de sí mismos, para bien de toda la comunidad.
Más que por el argumento abordado, la película destaca enormemente en el aspecto formal, en el que Dmytryk alcanza aquí su plenitud como director. Para cerciorarse de ello basta con observar todas y cada una de las secuencias de los asesinatos, absolutamente brillantes; por destacar una, yo señalaría la de la mujer que tras haber intentado un infructuoso acercamiento al asesino en un bar, vuelve borracha a su casa (negociando con dificultad las cuestas típicas de San Francisco), a la que sube, y donde la vemos prepararse para acostarse a través de la ventana. Es entonces cuando el francotirador -a quien no hemos visto pero cuya presencia sí hemos intuido- quiebra dramáticamente la aparente rutina de la escena. También son especialmente reseñables el plano en contrapicado que nos muestra a Miller autolesionándose con los fuegos de la cocina, todo el fragmento ambientado en el parque de atracciones (de un peculiar y acertado sadismo), y la secuencia en que el francotirador mata a un deshollinador que le había descubierto desde las alturas de una chimenea. Son momentos de gran cine por parte de la realización, cuya calidad se mantiene hasta el plano final, del que no diremos nada.