Mostrando los 11 resultados
TIPO
- CineCine 10
FILTRAR POR GÉNERO
- Clasico 4
- Drama 11
- Europeo 11
- RomanceRomance 4
- Social / político 1
- Terror 1
IDIOMA
- CASTELLANO 11
Director
Price
CATEGORÍAS
- Accessories 3
- GÉNERO 3118
- Acción / aventuras / artes marciales 1028
- Animación / Anime 123
- Asiatico 109
- Bélico 190
- Ciencia ficción / SCI FI 333
- Clasico 809
- Comedia 640
- Contemporáneo / moderno 127
- Documental 24
- Drama 1610
- Erótico / adultos 23
- Europeo 701
- Infantil 174
- Musical 144
- Religioso 69
- Romance 418
- Social / político 552
- Super héroes y comics 74
- Terror 474
- Thriller/ Policíaco 1069
- Western 149
- IMPORTACIÓN 71
- NOVEDADES 667
- PREVENTA 106
Svensk Filmindustri (SF)
COMO UN ESPEJO
Género
Drama | Enfermedad. Familia. Literatura
Grupos
Trilogía El silencio de Dios
Sinopsis
Durante un hermoso verano, un escritor, siempre demasiado ocupado y de temperamento frío y distante, va a pasar unos días con sus hijos, un adolescente y una joven con problemas mentales, que está casada con un médico que la cuida con gran ternura. Su estancia en la isla donde viven sus hijos desencadena una crisis que los afecta a todos, pero especialmente a él, porque toma conciencia de su incapacidad para darle a su familia lo que espera de él.
(Ingmar Bergman, 1961)
CRITICAS
En 1960 Bergman está en crisis. La revista “Chaplin” publica un artículo de Ernest Riffe, crítico francés que domina la obra del director y ataca sus defectos. Es un seudónimo del propio Bergman, que se ajusta cuentas.
Aunque ha filmado ya más de veinte, anuncia que ésta es su primera película. La denomina “film de cámara” (como es de cámara el teatro de Strindberg en que se inspira: pocos actores, acción escueta) y considera ‘estudios’ las cintas anteriores.
Bergman ha roto con el Dios de la infancia y busca una deidad acorde con el mundo de hoy, oscurecido por las matanzas de las guerras, la amenaza nuclear y las dudas existenciales. Quiere una respuesta actualizada pero no llega en el acto. Hay un tiempo de espera, en la filmografía la “Trilogía del silencio de Dios”, la primera de cuyas piezas es “Como en un espejo”.
En inglés se titula “Through a glass, darkly”, citando más ampliamente el pasaje de Corintios I. XIII, 12 usado de lema: “Ahora vemos como en un espejo, oscuramente, pero entonces [cuando llegue lo perfecto] veremos cara a cara. Al presente conozco sólo en parte, pero entonces conoceré como soy conocido”.
En la formidable escena inicial, los cuatro personajes salen de un mar que ha llenado de ondulaciones y reflejos la pantalla. Al final de un día de verano se han dado un baño refrescante. En fila india corren hacia tierra por el embarcadero de tablas. Son una familia que parece disfrutar de la vida, pero a lo largo de las siguientes horas los veremos gradualmente alterados. Cada uno vive aislado entre los espejos de su individualidad. Se comunican a través de funciones teatrales, alucinaciones místicas, escritos íntimos, síntomas psicóticos. Cuando la conversación es directa debe interrumpirse porque resulta demasiado grave.
David, el padre, aspira a que una de sus novelas tenga por fin éxito. Todo, parientes incluidos, enfermedad de su hija incluida, es para él materia literaria.
Karin, la hija, padece una esquizofrenia latente. En trances semihistéricos delira con un mundo paralelo donde encontrarse con Dios.
DOS PERSONAS
Género
Drama
Sinopsis
Cuando el prestigioso doctor Arne Lundell termina el trabajo más importante de su vida, un colega de la universidad de Estocolmo, el doctor Sander, presenta una denuncia contra él por plagio. Marianne, esposa de Arne, hace todo lo posible para animar a su angustiado marido que no alcanza a comprender los motivos de esta injusta acusación. En estas circunstancias, Sander aparece muerto. Todo parece indicar que se trata de un suicidio, pero pronto se llega a la conclusión de que en realidad ha sido asesinado.
(Carl Theodor Dreyer, 1945)
CRITICAS
El doctor Arne Lindell publica una tesis sobre un nuevo tratamiento contra la esquizofrenia, y al mismo tiempo sale otro idéntico firmado por su colega Sander, quien acusa al primero de plagio. La cosa se complica cuando al día siguiente de estallar el escándalo el doctor Sander aparece asesinado en su casa y, por unas declaraciones anteriores de Lindell entre colegas, este puede ser sospechoso de haber cometido el crimen.
Carl Theodor Dreyer dirige y escribe el guion de esta película basada en la obra de teatro ‘Attentat’, del escritor alemán W. O. Somi
Centrándome en la película en sí he de decir que me parece extraordinaria, y que aunque con un guion adaptado de una obra teatral, lleva inevitablemente todo el sello de su autor tanto en la maestría de la dirección como en el tratamiento del dolor y angustia de sus protagonistas; en sí estamos ante un thriller psicológico a la vez que de un melodrama.
Además de la intriga persistente en ‘Dos personas’ figura en un mismo nivel, o incluso superior, el gran, absoluto amor marital de la pareja, Arne y Marianne.
A esta obra redonda habrá quienes le puedan achacar que no hace nada por disimular su origen teatral, y ello es cierto, casi toda la acción se desarrolla en la vivienda de los Lindell; pero para otros espectadores este resultará ser un asunto menor.
La labor actoral es más que aceptable, y la fotografía de Gunnar Fischer tanto como la música de Lars-Erik Larsson, magistrales.
EL MANANTIAL DE LA DONCELLA
Género
Drama | Siglo XIV. Edad Media. Abusos sexuales. Venganza
Sinopsis
Suecia, siglo XIV. Como cada verano, una doncella debe hacer la ofrenda de las velas en el altar de la Virgen. El rey Töre envía a su hija Karin en compañía de Ingrid, una muchacha que odia a Karin en secreto. Antes de cruzar el bosque, Ingrid se detiene y abandona a la princesa, pero la muchacha prosigue su camino y se encuentra con unos pastores, aparentemente afables, que la invitan a compartir su comida
(Ingmar Bergman, 1960)
CRITICAS
Bergman adapta una leyenda medieval según la cual allá dónde fue asesinada y violada una virginal doncella manará un manantial de agua pura. Una historia hermosísima y cruel a partes iguales que da pie a una obra maestra arrebatadora y perfecta, dónde el algo criticado guión de Ulla Isaksson no cabe duda de que también está a la soberbia altura del conjunto.
Bergman capta, envuelto en la soberana, luminosa y blanquecina fotografía de Sven Nykvist y de su primorosa puesta en escena, de forma magistral, el empozoñado ambiente del medievo, como ya lo hiciese en «El séptimo sello» y a partir de ahí construye una película tan sobria y elegante, como compleja e inquietante, un film que congela pero que a la vez desprende las llamaradas de cine infinito, feroz y rebelde de las obras maestras.
«El manantial de la doncella» es una reflexión agudísima y sublime acerca de muchos de los grandes temas bergmanianos: la Pureza, el Pecado, la superchería, la determinista Religión, el Dolor, el Perdón, la existencia de Dios (si existe de Bergman se desprende una y otra vez que es alguien muy imperfecto que determina la propia imperfección del siempre torpe ser humano), la Angustia vital y existencial, el peso de las tradiciones…Todo ello en una atmósfera tragicamente hermosa y desgarradoramente poética en medio de un paisaje descarnado, brutal e inhumano.
Bergman plantea que la frugalida y el naturalismo del entorno son rotos por los hombres, irracionales e inconexos a la armónica Naturaleza.
Memorable de cabo a rabo, resulta especialmente inolvidable en el personaje de von Sydow, un hombre cabal y muy religioso al que el asesinato de su hija conduce a la Duda y al abismo de la ley del Talión. Así, no hay redención ni expiación para nada ni nadie y la pureza, la inocencia, la esencia, la panacea, el recodo, en fin, se queda en la Naturaleza, en una maravillosa escena final.
De esta forma, «El manantial de la doncella» se erige en obra cumbre de su maestro y del Cine, aquí pleno dominador de su oficio, para el que fue un superdotado a fin de conjugar y complementar distintos niveles de percepción, reflexión y lectura. Y esta película es un ejemplo sublime y arrebatador de todo ello. Imprescindible obra maestra.
EL SEPTIMO SELLO
Género
Drama | Siglo XIV. Edad Media. Religión. Ajedrez. Pandemias. Película de culto
Sinopsis
Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.
(Ingmar Bergman, 1957)
CRITICAS
Bergman era un auténtico genio y esta película es sin duda una de las mejores de la historia del cine.
A Antonius Block (Max Von Sydow) se le presenta la muerte (Beng Ekerot) en la playa en la primera escena de la película para llevarselo. Sin embargo Antonius le propondrá jugar una partida de ajedrez para así ganar tiempo. Aquí Bergman hace gala de su particular sentido del humor (el cual está presente en toda la película de manera sutil), cuando a la hora de elegir las fichas, la muerte le responde: «Negras, creo que es lógico, ¿no?».
Bien, ese es el punto de partida, ahora comienza la película.
Para no hacer esta crítica algo interminable, destacaré una sola escena de las miles que que hay sobre las que poder hablar. El momento en el que la muerte se acerca a una bruja que es condenada a ser quemada viva por haber visto al diablo. Mirándola fijamente y con cierto tono de angustia la muerte le pregunta: «¿Es verdad que has visto al Diablo?, ¿Cómo es?». Y , ante la cara de la mujer (porque con Bergman no hace falta hablar, sus personajes hablan hasta cuando están callados)la muerte dice con cierta decepción : «Tú solo estás muerta de miedo» Y se va. Brillante metáfora sobre como hasta la muerte tiene dudas sobre su fe y la existencia de si hay vida después de la muerte. Impresionante.
Cuando el cine aún te dejaba pensar por tí mismo…
FRESAS SALVAJES
Género
Drama | Vejez / Madurez. Road Movie. Drama psicológico. Película de culto
Sinopsis
El profesor Borg, un eminente médico, debe ir a la ciudad de Lund para recibir un homenaje de su universidad. Sobrecogido, tras un sueño en el que contempla su propio cadáver, decide emprender el viaje en coche con su nuera, que acaba de abandonar su casa, tras una discusión con su marido, que se niega a tener hijos. Durante el viaje se detiene en la casa donde pasaba las vacaciones cuando era niño, un lugar donde crecen las fresas salvajes y donde vivió su primer amo
(Ingmar Bergman, 1957)
CRITICAS
Una de las grandes películas de la historia del cine, en la que, tal vez sin que Bergman se lo propusiera muy conscientemente, cristalizan de forma sistemática y coherentemente homogénea una serie de temas que andaban pululando por su cabeza —la relación con el otro, la posible o imposible transcendencia, el tiempo, la muerte, los sueños, el mundo imaginal… y, especialmente, la memoria—, y que aquí se conjugan armónicamente en el tema dominante del film: la reintegración existencial del ser humano.
Los dos sueños y, sobre todo, la dos rememoriaciones dan la clave de la película: la recuperación progresiva de la identidad real más allá del ego «social», del «personaje» que a cada cual le ha tocado en suerte representar. Y si el primer sueño es el desencadenante de la revisión integral de la vida del protagonista (Victor Sjöström), que se resiste a dejarse arrastrar al ataúd en que yace su yo socializado, el segundo sueño y, sobre todo, las dos rememoraciones, nos proporcionan los elementos claves de la reintegración de una vida que, en contra de lo que pretenden hacernos creer los prejuicios modernos, no se vive en el presente ni —aún menos— tiene su razón de ser en el futuro. Justamente al contrario, somos, esencialmente pasado.
«El pasado no ha muerto; en realidad, ni siquiera está pasado», decía Faulkner con una de las frases más lúcidas que se han pronunciado en el último siglo y que Bergman despliega y recrea con maestría sapiencial. Somos esencialmente pasado, nuestra realidad no es el instante presente, sino toda nuestra vida, que se hace íntegramente presencia en el instante atemporal del conocimiento. La vida es una, en su unidad, en su totalidad, sin partes que hayan quedado atrás; y su reintegración, a lo largo del viaje iniciático que el protagonista recorre en su interior (viaje interior o verdadero, simbolizado por el viaje «exterior» en automóvil) hacia la posible culminación en el retorno al origen, en la recuperación de la existencia dispersa como unidad esencial, en la asunción de la identidad real. Viaje que puede llevar de la oscuridad a la luz (obsérvense detenidamente la relación entre el plano inicial de la película, tras el prólogo que antecede a los carteles de crédito, con el protagonista en la cama, y el plano final).
Película cargada de sentidos y de claves, probablemente mucho más hondos, incluso, de lo que el propio Bergman llegó a suponer y, por supuesto, de lo que estas breves líneas pueden siquiera sugerir: una excepcional obra maestra.
GRITOS Y SUSURROS – EDICION MASTER RESTAURADO 4K
Género
Drama | Enfermedad. Familia
Sinopsis
Ante la proximidad de la muerte de una de ellas, tres hermanas se reúnen en la vieja mansión familiar. Una vez en la casa, comienzan a recordar el pasado, y cuando la enferma entra en la agonía desvela la parte más oscura y tortuosa de su vida.
(Ingmar Bergman, 1972)
CRITICAS
Film nº 33 de Ingmar Bergman, escrito y dirigido por él a los 54 años. Se rueda en Taxinge-Nasby (Suecia), con un presupuesto de 400 mil dólares. Nominado a 5 Oscar, gana uno (fotografía). Producido por Lars-Owe Carlberg, se estrena el 21-XII-1972 (NYC).
La acción tiene lugar en una mansión solariega suiza, en los primeros años del s. XX. Se reúnen en la mansión familiar, ahora propiedad de Agnes (Andersson), sus hermanas Karin (Thulin) y María (Ullmann). Agnes se halla enferma de cáncer de matriz. La asiste su sirvienta Ann (Sylwan), que lleva 12 años con ella.
El film es un drama que desarrolla una historia de mujeres. Sólo aparecen fugazmente 4 hombres: los maridos de Karin y María, el médico y el pastor luterano. Está considerado como uno de los films más femeninos del realizador. El guión elabora un estudio bien matizado y diferenciado de los caracteres protagonistas. Karin es reservada, fría y hostil y no soporta al marido. María es frívola e insegura, engaña al marido y no le asiste cuando le pide ayuda. Ann es discreta, leal y de buen corazón. Agnes y Anna, solteras, son amantes.
Bergman dedica la obra a glosar una de sus principales obsesiones, la muerte. Analiza su influenica sobre las personas y sus relaciones con el dolor, el valor efímero de la vida, las relaciones familiares, el silencio y la ausencia de Dios. Para el realizador, la muerte es un tránsito doloroso, cruel y desolador, que frustra las ilusiones de inmortalidad y trascendencia. De paso se refiere a otras obsesiones, como la infidelidad conyugal, las disfunciones del matrimonio, la incomunicación, la soledad, la religión, el masallá, etc. Incorpora al relato elementos tomados del cine de terror (besos vampíricos y muertos que en sueños vuelven a la vida).
El film se presenta inmerso en color rojo oscuro, que se hace presente a través del papel que cubre las paredes, las alfombras, las cortinas, los fundidos, etc. Para Bergman el rojo evoca la sangre, la muerte y la espiritualidad. Se sirve de la voz en off del narrador, flashbacks que muestran el pasado, primeros y primerísimos planos que captan sentimientos en momentos de extrema emoción. Recurre a elipsis y a supuestos (conversación de María y Karin sin que se oiga la voz). Se sirve de símbolos convencionales, como el reloj (paso del tiempo). Crea imágenes que evocan símbolos: cuando Ann acuna a Agnes para aliviar el dolor, compone una imagen de «La Piedad».
LA HORA DEL LOBO – EDICION COLECCIONISTA MASTER RESTAURADO
Género
Drama. Terror | Drama psicológico. Surrealismo
Sinopsis
En una isla viven los Borg: Johan, que es pintor, y su mujer Alma. Sus vecinos, los siniestros Von Merken, poseen un círculo de amistades tan escalofriante que Johan comienza a obsesionarse con la idea de que los demonios lo acechan…
(Ingmar Bergman, 1968)
CRITICAS
La hora del lobo, sublime historia de una paranoia que tiene mucho de exorcismo interior, y auténtica obra cumbre del terror existencial en clave arte y ensayo (y del terror a secas). En un blanco y negro cegador se nos narra la inmersión en la locura del insigne pintor Johan Borg (enorme Max von Sydow), consumido por la presencia de demonios interiores que surgen de la oscuridad a esa hora del lobo a la que hace referencia el título (“cuando se producen más muertes y nacimientos; si estamos dormidos tendremos pesadillas, si estamos despiertos tendremos miedo”), auspiciados por el clima devastador y solitario en el que habita el protagonista junto a su inocente y sufridora esposa Alma (Liv Ullmann, capaz de helarte el corazón con una sola mirada).
Sentimiento de culpa, un amor no del todo enterrado, homosexualidad reprimida, maldad: todo se escupe en imágenes imperecederas que Bergman filma con el grado de locura necesario para que estas permanezcan en nuestra cabeza toda la vida, en un estilo surrealista y hermoso que bebe de la iconografía satánica clásica (¡esos habitantes del castillo, tentadoras y siniestras figuras de inequívoco carácter diabólico!) a la vez que elabora un profundo discurso sobre la naturaleza oscura del ser humano, sus miserias y sus grandezas, sus deseos, sus miedos…
Nada sobra ni falta en esta pesadilla perfecta trazada con tiralíneas, cada escena tiene una importancia capital, no hay puntos fuertes porque todos lo son: es una sucesión de momentos escalofriantes que no se detienen hasta el final. Secretos y mentiras en prosa visual magnética y experimental, nada aburrida, para este título básico del terror como instigador del alma humana: una obra trascendental, obsesiva, claustrofóbica y freudiana, pieza clave del fantástico y mi película favorita del director sueco
PASION – EDICION IMPORTACION MASTER RESTAURADO 4K UHD
Género
Drama. Romance | Drama psicológico
Sinopsis
Andreas, un hombre desconectado del mundo después de su divorcio, se retira a vivir a una pequeña isla del Báltico. Allí conoce a una pareja de artistas que está en plena desintegración, y a una joven e inestable viuda. Unidos por el dolor de la pérdida y la desconexión emocional, ella y Andreas inician una relación. Mientras tanto, alguien recorre la comunidad de la isla cometiendo actos de crueldad con animales
(Ingmar Bergman, 1969)
CRITICAS
“Pasión” es una de las obras más densas, filosóficas y literarias del maestro Ingmar Bergman. El complejo guión conformado a través de cuatro personajes, dos hombres y dos mujeres, y sus distintas relaciones entre ellos, el contexto de aislamiento físico de las casas donde transcurre la historia en la costa del Báltico, un ominoso telón de fondo en torno a un misterioso personaje que es perseguido por maltrato animal, las infidelidades, la violencia machista física y psicológica, la pérdida, la falta o el exceso de fe, la misoginia, las dobles vidas, las secuelas psicológicas incurables, la muerte, el suicidio, el silencio de Dios… todos los grandes elementos “bergmanianos” están presentes en este film de 1969 que, en su forma alambicada, remite a “Persona”.
El guión de Ingmar Bergman está perfectamente fotografiado por su inseparable Sven Nykvist e interpretado por su elenco actoral favorito e imprescindible conformado por, cómo no, la diosa Liv Ullmann, Bibi Andersson, Max Von Sydow y Erland Josephson, creando esa extraña estructura cuadrangular entre ellos.
En sus 100 exactos minutos, el argumento dramático se desarrolla, roto en su estructura narrativa por ciertas digresiones, siendo la más llamativa las distintas intervenciones a cámara de sus cuatro actores protagonistas para explicar las razones psicológicas de los personajes que encarnan. También es destacable, cómo no en el cine de Bergman, un sueño del personaje de Anna, rodado en blanco y negro, de una crudeza impactante.
Andreas es un hombre que vive solo y aislado en una pequeña casa rural a orillas del Báltico tras su divorcio. Un día conoce a un matrimonio de artistas en descomposición sentimental que alojan en su casa a Anna, una viuda reciente que arrastra secuelas físicas y psicológicas del acontecimiento vivido que le hizo perder a su cónyuge y a su hijo, poseedora además de unas fuertes convicciones religiosas. Andreas y Anna inician una tormentosa relación sentimental después de ciertos avatares sentimentales previos. Nada va a ser fácil y quizás roce lo imposible hasta límites insostenibles.
Como siempre y como no podría ser de otro modo, algunos primeros planos de Liv Ullmann recitando sus diálogos queman la pantalla y se incrustan en el corazón del cinéfilo más exigente.
PERSONA
Género
Drama | Drama psicológico. Teatro. Medicina. Película de culto. Cine experimental
Sinopsis
Elisabeth (Liv Ullmann), una célebre actriz de teatro, es hospitalizada tras perder la voz durante una representación de «Electra». Después de ser sometida a una serie de pruebas, el diagnóstico es bueno. Sin embargo, como sigue sin hablar, debe permanecer en la clínica. Alma (Bibi Andersson), la enfermera encargada de cuidarla, intenta romper su mutismo hablándole sin parar
(Ingmar Bergman, 1966)
CRITICAS
Escrita, producida y dirigida por Ingmar Bergman, fue su primera colaboración con Liv Ullman. Se rodó en estudio y en la costa de Gotlands Lan, al sur de Suecia. Nominada a un BAFTA, ganó 5 premios.
La acción tiene lugar en un hospital y en una finca próxima al mar. Narra la historia de Alma (Bibi Andersson), de 25 años, enfermera, que atiende a Elisabeth Vogler (Liv Ullman), actriz de teatro, casada, madre de un hijo, que hace 3 meses, durante una representación de Electra, dejó de hablar. No hay causas que expliquen su postración y su silencio. La doctora (Margaretha Krook) las envía, durante una temporada, a la finca que tiene junto al mar.
La secuencia prólogo contiene referencias a 5 temas: religión (araña/dios, crucifixión, cordero pascual), sexo (falo, vagina), arte/ilusión (proyector, cine mudo, pantalla), vanidad de la vida humana (personaje que inutilmente trata de trabajar) y muerte (personaje mudo, depósito mortuorio). Parece sugerir una de las ideas centrales del autor: el ser humano, al constatar la vanidad de su destino, la muerte, trata de encontrar la inmortalidad a través del sexo, el arte y la religión. El cordero pascual muere, las manos crucificadas mueren, la araña mata, ¿puede la religión librar de la muerte? El arte, como el cine, es una ilusión finita: concluye cuando finaliza la película o se quema la cinta. El sexo engendra hijos destinados a vivir en un mundo de mentira y muerte. ¿El ser humano se engaña o se afirma cuando busca la inmortalidad? El proyector, el foco, la cinta, la pantalla y otros elementos del prólogo ponen de manifiesto que el cine no crea una realidad trascendente, sino sólo una ilusión de realidad, que puede ser inmensamente bella, pero no puede dejar de ser irreal. La obra explica que el relato en cine se puede crear sin diálogo, sin personajes y sin argumento. El diálogo se puede sustituir por un largo monólogo.
Los personajes que interactúan pueden ser, en realidad, dos imágenes de una misma persona (Alma es conciliadora y locuaz, Elisabeth es obstinada e iracunda: dos perfiles o expresiones de una sola persona). La posible inexistencia de un argumento o motivo básico se explica a través de la falsa enfermedad de Elisabeth, que no es más que el reflejo de la búsqueda de un refugio hermético, que la aisle del mundo de mentiras y de muerte, que no acepta. La locuacidad de Alma es la vía a través de la que trata de huir de si misma, de su verdad, su debilidad y su oculto rechazo de la muerte. El largo monólogo de Alma recuerda «La vida es sueño», de Calderón.
La película, escrita por Bergman en un hospital durante la convalescencia de un fuerte estrés, es un relato concebido en plena libertad. La fotografía es magistral. La interpretación de Bibi Andersson es extraordinaria. La obra es una de las más depuradas y personales del director. Plantea preguntas, siembra inquietudes y disipa falsas ilusiones. Invita, sobretodo, a la reflexión y a gozar del buen cine.
UN VERANO CON MONICA
Género
Drama. Romance | Drama romántico. Adolescencia
Sinopsis
Harry Lund, de 19 años, trabaja en un almacén de vidrio y porcelana. Cerca de ahí trabaja Mónica en un almacén de vegetales. Mónica es una chica de 17 años alegre y feliz. Ella empieza una conversación con él al verlo en un café. Después de un tiempo se enamoran. Los dos son hostigados en su empleo por su edad. Mónica abandona su casa después de una discusión con su padre y Harry deja su trabajo después de una discusión con su jefe. Sin nada que los ate a la ciudad, toman el pequeño bote de Harry al archipiélago para pasar unas semanas a solas.
(Ingmar Bergman, 1953)
CRITICAS
Historia de la pasión de un timorato chico por una chica llamada Mónica, el verano que pasan juntos y su posterior crisis. Esa pasión se alimenta de una poderosísima atracción física plasmada con gran precisión (la película es de un inusitado erotismo con desnudo incluido) y de la sensación de libertad que irradia la protagonista (una chica con hambre de vida pero muy voluble e impulsiva).
Formalmente la cinta destaca por la belleza de sus exteriores. Tanto el campo como Estocolmo están rodados de forma tremendamente moderna para el año ´52, anticipando gran parte de las vanguardias que llegarían 6 ó 7 años más tarde. La planificación de las escenas también es interesante, evoluciona desde una cierta simplicidad (casi teatral) a un estilo recargado (cuando la situación emocional de los personajes empeora), empleando una composición usando la luz y las sombras, los cuerpos y los rostros, de forma algo barroca pero de gran expresividad.
Basada en una novela y un guión en el que participa pero del que no es el único responsable, Bergman nos sorprende con una cinta alejada del estilo que le haría famoso, no sólo es capaz por tanto de filmar historias propias, sino también de adaptar su sensibilidad a obras ajenas imprimiendo además intensidad, no conformándose con una mera traslación a imágenes. En todo caso la cinta parece tener un marcado acento autobiográfico, no en vano Bergman mantuvo una relación sentimental con la protagonista.
Sorprende la cinta por varios motivos: la inmensa sensualidad y carnalidad, que sea una película puramente narrativa (sin atisbos de esas profundas reflexiones a las que luego nos acostumbraría) y el toque vanguardista que tiene. En este sentido se adelantó en algunos hallazgos a, por ejemplo, la nouvelle vague (la protagonista mirando directamente a la cámara, los créditos de la película, la salida de Estocolmo e incluso la cámara recreándose en la belleza de Harriet Anderson de una forma similar a lo que haría Godard años más tarde).
UN VERANO CON MONICA
Género
Drama. Romance | Drama romántico. Adolescencia
Sinopsis
Harry Lund, de 19 años, trabaja en un almacén de vidrio y porcelana. Cerca de ahí trabaja Mónica en un almacén de vegetales. Mónica es una chica de 17 años alegre y feliz. Ella empieza una conversación con él al verlo en un café. Después de un tiempo se enamoran. Los dos son hostigados en su empleo por su edad. Mónica abandona su casa después de una discusión con su padre y Harry deja su trabajo después de una discusión con su jefe. Sin nada que los ate a la ciudad, toman el pequeño bote de Harry al archipiélago para pasar unas semanas a solas.
(Ingmar Bergman, 1953)
CRITICAS
Historia de la pasión de un timorato chico por una chica llamada Mónica, el verano que pasan juntos y su posterior crisis. Esa pasión se alimenta de una poderosísima atracción física plasmada con gran precisión (la película es de un inusitado erotismo con desnudo incluido) y de la sensación de libertad que irradia la protagonista (una chica con hambre de vida pero muy voluble e impulsiva).
Formalmente la cinta destaca por la belleza de sus exteriores. Tanto el campo como Estocolmo están rodados de forma tremendamente moderna para el año ´52, anticipando gran parte de las vanguardias que llegarían 6 ó 7 años más tarde. La planificación de las escenas también es interesante, evoluciona desde una cierta simplicidad (casi teatral) a un estilo recargado (cuando la situación emocional de los personajes empeora), empleando una composición usando la luz y las sombras, los cuerpos y los rostros, de forma algo barroca pero de gran expresividad.
Basada en una novela y un guión en el que participa pero del que no es el único responsable, Bergman nos sorprende con una cinta alejada del estilo que le haría famoso, no sólo es capaz por tanto de filmar historias propias, sino también de adaptar su sensibilidad a obras ajenas imprimiendo además intensidad, no conformándose con una mera traslación a imágenes. En todo caso la cinta parece tener un marcado acento autobiográfico, no en vano Bergman mantuvo una relación sentimental con la protagonista.
Sorprende la cinta por varios motivos: la inmensa sensualidad y carnalidad, que sea una película puramente narrativa (sin atisbos de esas profundas reflexiones a las que luego nos acostumbraría) y el toque vanguardista que tiene. En este sentido se adelantó en algunos hallazgos a, por ejemplo, la nouvelle vague (la protagonista mirando directamente a la cámara, los créditos de la película, la salida de Estocolmo e incluso la cámara recreándose en la belleza de Harriet Anderson de una forma similar a lo que haría Godard años más tarde).